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30 sep. 2006

un pedazo de noche

Hoy anduve en un homenaje a Rulfo, habló la mexicana Carmen Boullosa. Dijo que Pedro Páramo podría ser leída como una novela reaccionaria o misógina, podría ser leída además de otras maneras y eso la convertía en un gran libro, sobre todo por su estructura. Que Rulfo había sido un funcionario del PRI, a sueldo, que no dijo nada para Tlatelolco 1968. Que a pesar de eso es un gran escritor. Luego vino la perorata de los asistentes, y yo que no estoy para oír peroratas hice un gesto con la mano y me fui caminando con el libro de un poeta malo en el bolso, no pude devólverselo cuando me lo regaló -afortunadamente sin autógrafo- ni quise ser pesada y explicarle por qué no iré a las tertulias. Uno, porque no me interesa leer en público. Dos, porque la única forma en que me parecería coherente leer sería en un murmullo y en ausencia de la autora, o sea de mí. Tres, porque no tengo paciencia para oír a una tropa de gente ansiosa por leer sus poemas, sobre todo si son malos.

pies en la tierra

ya no me desplazo levitando, mi tiempo ya no es del todo mío, trato de sacar cuentas, evitar la angustia, asegurar ingresos; aún espero la euforia que antes solía producirme nueva york, pero tal vez como no me emborracho, debo trabajar mañana, no consumo tanta yerba, no me dejo llevar por la ansiedad, el extasis no volverá. por mientras disfruto de placeres extraños, comidas sofisticadas y sin ningún componente animal, obras de arte perturbadoras -una de ellas casi me arranca una lágrima, otras me subieron la temperatura corporal-. la ciudad y mi espíritu exigen regresar a los paseos solitarios y terminar de corregir el libro que ocurre en los lugares que visito. es extraño también verlos así, como simples locaciones de la realidad. creo que todo se debe a que últimamente ya no confundo lo real con la ficción.

26 sep. 2006

macy's

la gran multitienda de vestuario neoyorkina, tentación para los compradores compulsivos y para otros compulsivos, me recibía con un rictus algo irónico, como diciendo quién te viera y quién te vio. ahora debía acomodar ropa de niño para que los potenciales clientes se interesaran por la marca que me contrataba a 10 dólares la hora, decisión que tomé tras constatar mi triste realidad económica. I have to tell you a secret -le dije a la cajera negra frente a los compradores- I saw 'something' walking on the floor. La cajera hizo la mímica de comprender muy bien a qué me referîa. Ellos viven aquí, por el Mac Donalds del costado -que alimenta la mayoría de mis 'colegas' de la multitienda-, explicó. No era tan extraño después de todo. El paraíso del consumo estaba infectado, tal como las calles, los laberintos del tren urbano y las propia intimidad de los glamorosos habitantes de la gran manzana: ninguna cocina se salvaba de indecorosas visitas nocturnas que arrasaban con cualquier alimento dejado a la mano. El poeta que me había contratado me contó que una vez incluso un roedor se comía un pan instalado como adorno en uno de los escaparates del mismo Macy's. La gente se agolpaba a mirarlo.

21 sep. 2006

comida

Hoy invitó la cena un hombre que irá a Irak. Hasta me sentí un poco malvada por el comentario de ah, eres la carne de cañón, cuando nos presentaron. después le expliqué es que tenía muy fresco el recuerdo de una fotografía vista en el museo en que los apóstoles de La última cena habían sido reemplazados por soldados.

la pieza oscura

Mis consuelos son bien tontos, pero me encanta que Enrique Lihn haya escrito un poema que le hace honor a mi habitación.
"Se nos buscaba ya en el interior de la casa,
en las inmediaciones del molino:
la pieza oscura como el claro de un bosque".

por ahora me despido, los ruidos de la ciudad se aminoran -pero nunca desaparecen-, en poco rato me internaré entre los árboles.

19 sep. 2006

tikitikiti

me da rabia reconocerlo, pero tenian razon los que advirtieron que para que te vas a ir justo antes del 18, fiestas patrias, la chicha, las empanadas y la cacha de la espada. no baile cumbia ni cueca, no fui a ninguna asado, no encumbre volantines ni vi ni una carrera de ensacados, gaste mis ultimos cinco dolares en cerveza gringa en bares idem y justo ahora me entero que me dieron la visa, alla, lejos, a muchas millas de aqui, pero no puedo concentrarme porque estoy pensando en el caldillo de congrio que no comi.

18 sep. 2006

un cuarto propio

ya no escribo en las paredes del subway, suelo hacerlo en computadores prestados. mi cuarto es ajeno, despliego objetos personales para volverlo mio; cada paso es en parte una apropiacion. antes de dormir debo olvidar la claustrofobia frente a la ausencia de aire real. no se si alguna vez he sido un espejo que refleje a los hombres al doble de su tamano, como afirma Virginia Woolf -creo que si, en mas de una ocasion-, lo unico que se es que no consigo el estipendio anual ni la puerta con llave para escribir tranquila, aun asi tecleo, virginia, y trato de ser yo misma, aunque me cueste, y salto lejos de vez en cuando sin mirar a los lados, tampoco miro atras.

12 sep. 2006

S 11

justo ayer, septiembre 11, aparecio un articulo mio sobre el museo de allende en una revista contracultural de aca -mi pequeno homenaje o marcada de territorio respecto a la fecha que nos quieren arrebatar-, fui a una lectura antipatriota organizada por la publicacion, arengas panfletarias y discursos contra bush como si los males comenzaran con el y no fuera todo el sistema norteamericano el que esta infesto. que hacemos con el? se preguntaban. kill him, dije yo en voz baja. la bandera plantada alli adelante en el escenario deberia haber sido incendiada. pero nada de eso ocurrio, los edificios de la ciudad se vistieron con luces de los colores patrios, la zona cero proyecto dos laser azules gigantescos, mas mucho mas que las torres, y yo vi una pelicula de palestinos que se convierten en martires en forma voluntaria; desee atentados.

10 sep. 2006

sin acentos

llegue, el avion no se cayo, el FBI no me deporto ni me detuvo ni siquiera debi inventar una pelea y un novio ante la inexistente pregunta de por que una noche de septiembre fui a parar a la comisaria; nada de eso ocurrio, pero la ciudad se encargo de recordarme unas cuantas cosas. el amigo que viajo especialmente de filadelfia para recogerme en el aeropuerto se perdio en el subway y llego cuando yo ya viajaba hacia mi nueva residencia en un taxi transfuga conducido por un dominicano. mientras el se arrellanaba para pasar la noche en la mesa de un telefono publico entre anuncios de vuelos yo tocaba sin exito el timbre, buscaba la llave que afortundamente guarde y subia las escaleras. cuando el pensaba que quizas mi avion no habia llegado yo dormia en casa de los vecinos, absolutamente desconocidos hasta entonces, ya que en la mia definitivamente no habia nadie. al otro dia, tras tomar posesion de mi nuevo cuarto sin ventanas, sin luz natural, sin aire de verdad, con un colchon desvencijado y como unico adorno un gran botiquin, fui a recoger al sacrificado amigo a las cercanias del central park, que le sirvio de hotel gratuito un par de horas desde el amanecer. aqui las amistades son diferentes, trataba de explicarle mientras el me daba la bienvenida a nueva york y mis companeros de casa apenas aparecian. yo poco a poco iba reconociendo sensaciones y preguntandome que me habia traido hasta aca mientras golpeaba el teclado gringo sin acentos, sin nada reconocible, como el mapa de la ciudad ajena. la verdad no habia tenido tiempo de estar un rato a solas y comenzar a interrogarme.

6 sep. 2006

despedidas


el círculo rodeando a la luna, el perfil de los cerros, la ciudad iluminada, el último trago, la última comida, la gente a la que no llamé, los amigos sumados, los libros restados, la caminata en silencio bordeando el Forestal un lunes a las 3 de la mañana, los besos tímidos, el rostro de adolescente del chico, los gritos de los pájaros, la pérdida de la costumbre, el entrechocar de copas, los ruidos de la nueva construcción frente a la casa del chico, su rostro tan distinto al mirarlo de cerca en un primer plano, el sueño con piezas de arte político mientras él me acariciaba, el gentío, la notaría, el albacea, el río sonando, sus aguas sucias, los cheques que no llegan, los bolsillos vacíos, la vacuna contra los nervios, los dólares prestados, la fuerza acumulada en estos meses que no alcanzo a agradecer porque me faltan las mismas palabras a la hora de definir a qué se debe el viaje. la intensidad de otra ciudad montaña rusa llevándote arriba tan rápido como abajo. el vértigo que espera por mí en cuanto descienda del avión.

3 sep. 2006

frases para el bronce

qué te gusta de nueva york? acá también hay museos, por qué te querís ir a huevear con esos gringos de mierda, te van a deportar, se va caer el avión, va a haber un atentado, para qué te vas a morir allá, cuándo es que te vas? el 7? 11, 9, 7, es lo mismo, cualquiera de esos días puede pasar algo, mejor búscate un trabajo estable, no te quedes mucho tiempo, no eches raíces allá, vuelve, déjate de andar hueveando, pucha, no te vayas.