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29 ene. 2007

en tu ropa

Nicole

hoy he andado todo el día con el chaleco verde que me regalaste y justo en el libro de auster aparecía algo que no pude comprender del todo, "and the strange sense I would have of climbing into his skin", decía el personaje a propósito de un abrigo heredado. Y entonces trepé al vagón del tren F metida en tu ropa. Pero tú ya estás tan lejos de estos mundos de lenguajes paralelos. O me equivoco y algo de ti anda dando vueltas por aquí, entre el tren J y los andenes. Eso me pareció poco antes de trepar al vagón, cuando vi a una chica metida dentro de una pequeña libreta escribiendo con desesperación, como si no alcanzara el tiempo para hacerlo después. quizás tu chaleco verde sea una especie de recordatorio, a mí que voy por la vida dejando las cosas para después, la escritura para después, y me aparece también Gabriela, de quien tengo que conseguir una foto y prenderle velas, porque después de todo me ha dado para comer y me lo ha recordado con una voz tan diáfana como un río, aunque yo sé que en el fondo arrastra piedras y lodo, como tú, como yo.

mistraliana por azar

Esta es una historia de misterio y como tal, al cruzar en taxi el centro de la capital debo pasar por el desagradable trance de ver desde lejos el vehículo de Bush y su larga comitiva. Asco por el Capitolio, la Casa Blanca, el Pentágono y ese símbolo fálico gigantesco.
Una vez en West Virginia nos recibe el policía. Yo subo atrás, en el lugar de los arrestados. J va adelante -con el dinero del viático alcanzó para venir los dos en bus-. Dormimos en la sala del hombre uniformado. De las paredes cuelgan posters con la imagen de superman. Ambos guardan un parecido.
La misión especial esta vez consiste en rastrear pistas en la biblioteca. Entrever por qué los manuscritos permanecieron tanto tiempo ocultos en casa de la heredera. La sospecha de que tal vez, como en la poesía ensortijada de la autora, los documentos enmascaran contradicciones y secretos.

autorretrato con cabello cortado



como Frida me voy desprendiendo de obligaciones, de las ideas que tenía de mí misma, de los estereotipos. me despercudo y corto, corto, corto.
no tengo piedad con las palabras.

18 ene. 2007

sueños

intentaré repetir un mensaje que escribí a mi amiga nicole tal como lo recuerdo antes que se borrara:

"Qué sorpresas, no? Anoche tuve uno de esos sueños en que se mezclan personas, lugares y situaciones. Estaba en mi país. Tú también estabas, como si compartieramos nacionalidad. Era el último día antes de regresar a Nueva York. Mis maletas figuraban a medio hacer y mis pertencias dispersas en una habitacióin, mientras gastábamos el día en una biblioteca y sus laberintos, de juerga con los amigos, con vino y guitarra. Cuando vino mi turno de cantar sentí tanta pena por tener que irme que temí la voz no me saliera.
Entonces desperté abrazada a un hombre bello y se me quitó la tristeza"

12 ene. 2007

literatura policial

Al final uno es como un detective, pienso, cuando la sobrina de la heredera de la escritora me responde y confirmo que efectivamente ella es ella. Cómo conseguiste el teléfono de su casa?, pregunta la editora. Me lo dieron en su ex oficina, simple, la suerte estuvo de mi lado, nada más.

La idea no es nada nueva. Bolaño lo planteaba en su escritura presentada al lector como pistas para descifrar, como fragmentos o diferentes versiones de una historia que nunca sabríamos por completo. Auster también juega con eso -coincidencias o no, había marcado una frase antes de verme involucrada en este nuevo misterio-: "El detective es aquel que busca, que escucha, que se mueve a través de una maraña de objetos y eventos para encontrar el pensamiento, la idea que estructurará las cosas y les dará un sentido. En efecto, el escritor y el detective son intercambiables". Y este caso recién comienza.

10 ene. 2007

señorita periodista

y qué culpa tengo yo de estar hablando por teléfono justo en el cuarto en que dos tipos se ponen a ver el sitio web de una obra de teatro que se trata de mi país y de un héroe nacional, menos podría adivinar que a ellos les interesaría tanto mi opinión y entonces me largué a hablar sin censura previa, la lengua suelta del vino tinto, de la yerba y de la emoción por el inicio del año, el inicio del invierno, el inicio de tantas cosas, y entonces les dije que la pieza era mala, que el monólogo a ratos me parecía insufrible, que el actor hablaba inglés con acento colombiano, etc. etc, etc, que el actor no estaba a la altura de ese héroe, que el dramaturgo se había metido en camisa de once varas, que el texto era muy discursivo, que no se recurría a la tecnología en la puesta en escena, que la escenografía era fea, hasta que él dijo, -pues es que no me reconoces?. "No", le respondí, ingenuamente.

-"El actor soy yo", dijo clavándome la mirada.
-"No te creo".
-"Sí, mírame", insistió, y de pronto claro que lo reconocí.
-"Estás cambiado, en la obra estabas más flaco".
-"Qué raro, porque tuve que subir de peso para hacerla", dijo volviendo a clavarme la mirada.
-"Ehhh, ahora vengo voy a buscar más vino", se me ocurrió decir para escapar. Pero durante toda la fiesta él volvía a aparecer. Yo pensaba que en realidad tal vez no era tan malo después de todo, sino cómo esa capacidad de verse tan distinto y tanto más viejo en la obra. Al final le dio por joderme."señora", me llamaba insistente.

-"señora periodista, y usted no tiene tarjeta?".
-"No".
-"Ah, qué poco profesional", y así toda la noche.

Señora periodista esto, señora periodista aquello. Hasta que le dije bien claro, "señora tu abuela, yo soy soltera, no me he casado". Y parece que le gustó porque ahora me escribe un mensaje encantado de la vida y llamándome claramente por lo que soy "señorita periodista", comienza, "fue un verdadero placer haberle conocido anoche. Esta pequena nota para saludar, establecer contacto y, bueno charlar si se puede, no?
Hasta pronto".

secretos


no me quedé con ninguna copia del libro de tapas de tela roja -que siempre me pareció de esos recetarios familiares dando vueltas por la cocina-, cosido en la portada con hilo de verdad, como quien se parcha el corazón un poco, antes de abrir la boca.
se me quedó la caminata por brooklyn y algunos de esos secretos deshilvanados por la autora, mientras la ciudad industrial parecía decirnos -sobre todo a mí tan perdida en new york, buscando la ruptura de los límites ficticios, buscando borrar al AUTOR- que al saltar de un cuadrado al otro de la acera literatura y verdad podían coincidir, unirse con un hilo impreciso al menos un instante, aunque después se descosieran.

hoy me despedí de nicole y no me dio tanta tristeza; más bien pensé en correr a casa y comenzar a ordenar los secretos que llevo a cuestas y que tanto trabajo me da hilvanar.

*más información sobre Secretos familiares en www.nicolececilia.blogspot.com

4 ene. 2007

lospedrojuan

Pero igual una se queda metida preguntándose qué tan real es La Habana de Pedro Juan y va encontrando pistas -la foto del escritor calvo y con cara de pervertido tirando de un g string en medio de un mercado, las fotos desde su azotea con el malecón abajo-, y la curiosidad me obliga a preguntar a cada cubano que encuentro al paso. El novelista que antes vivió en Rusia y después en México pone cara de escepticismo o de envidia -un escritor cubano al que le va tan bien sin tener que dejar la isla es envidiable-, y lo critica escribir siempre lo mismo; que vive en Cuba, eso sí, y se ahorra más comentarios. El librero de la librería en español, más generoso en palabras, lo tilda de "vulgar". Ambos, sin embargo han leído sus libros, no sólo la Trilogía sucia, "el mejor" a juicio del novelista. El librero dice que sí, que no está exagerando cuando pone a todo el mundo prostituyéndose o vendiendo lo que sea, robando cualquier cosa. Y me cuenta las otras historias, de los que se fueron. "Llegan y se vienen a quejar de que aquí más encima hay que trabajar y ni zingar podemos, ya que nos nos cotizan si no tenemos dinero", dice él que le contaban. Que es real esa Habana plagada de gente follando, fumando, tomando ron y café sin saber qué pasará al día siguiente, qué comerán, qué venderán. Y sin embargo, en medio de tanta decadencia, el tipo logra mostrar algo de ese instinto de supervivencia, algo de esa adrenalina que hace casi envidiables sus aventuras, en comparación con el mundo tan planificado del capitalismo salvaje.
Y de pronto sé lo que me hizo falta al caminar por el viejo San Juan. Esa incertidumbre de no saber qué pasará a la vuelta de la esquina, esos edificios tan limpiecitos y listos para la foto en vez de estar plagados de chiquillos, viejas chismosas y gente pensando qué hacer, en vez de ser abordada por cientos de niños pidiéndome ir a su casa, en vez de encontrar algún tipo que me siga en la calle sólo para tomarse una cerveza conmigo. Y pienso que pedrojuan, como me decía el librero, vive bien en La Habana con los dólares que le dejan las ventas en el extranjero de sus libros prohibidos en Cuba, a pesar del recorte que le hace el Estado. Después de todo contar cosas tan íntimas, tan cochinas, tan perversas, también es como salir a jinetear un poco por el malecón.

3 ene. 2007

un año más que más da

lo importante mis queridos lectores es conservar ese irresponsable gesto de la juventud interior, tanto se ve a aquellos que sólo son jóvenes por un período mientras uno se queda pegado siendo joven siempre y cantamos alegremente y confundidos con aquellos de menos primaveras que "es el tiempo el que no se detiene, son 20, son 30, cuarenta, cincuenta, sesenta", y cuando va pasando la parte de las edades hay que mirar para el lado, como olvidándose a quién se referirán.
happy new year!