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30 abr. 2008

555 edgecombe

(el límite del valle)
En las escaleras se oye música, alguien practica, algunos de los músicos que vive en el edificio. Una corona fúnebre en la puerta del departamento del piso en que casi bajo por error, sube una señora de negro, muy reconcentrada, parece que llorara en silencio. me compenetro. pregunta el día que viene el cartero. no sé dar pésames en inglés, le deseo buena suerte. cometo demasiados errores en el laundry, como antes cuando el tiempo no se medía en billetes verdes. como antes cuando me detenía a intercambiar palabras con desconocidos, cuando disfrutaba de perder el tiempo.

25 abr. 2008

en los altos

Por la ventana se ve la ciudad y aqui al lado mientras tecleo las voces de dos hombres que intercambian instrucciones en hungaro, bulgaro o vaya saber que lengua desconocida para mi. Solo sus voces, ya que no puedo verlos, solo fragmentos de sus manos tierrosas, solo trozos de la discusion que no puedo comprender. Blancos, son blancos. Trabajan en la reparacion del ultimo piso de este edificio en Washington Heights donde vine a parar. Todo el dia he intentado avanzar con mis articulos atrasados a pesar de sus ruidos molestos, martillazos y demas. Todos son de la misma nacionalidad o hablan al menos la misma lengua. Se oye una voz de mujer. Alguien barre en la ventana inmediatamente al lado mio, pero siempre que lo miro no alcanzo a verlo de frente. Encera de alquitran o algo asi, detras de el los rascacielos, nueva york.
Hasta aqui arriba, me digo, no llega ningun problema, ninguna interrupcion. Pero estan ellos y sus voces. Me encantaria descifrarlas. Por debajo de sus voces de pronto me parece oir aullidos, casi no humanos, imagino son los estallidos de ninos jugando 15 pisos mas abajo.

18 abr. 2008

aterrizaje

estoy medio mareada a'un y con dolor de cabeza, mis pertenencias repartidas en distintas casas, y preguntandome que hago aqui. nueva york de todas formas esta bonita, pero yo no me detengo a mirarla. es primavera, los pajaros andan enamorados, la gente esta contenta, hay buenos amigos alrededor que se alegran de verme. llegue al depto de una de ellos en el ultimo piso de un viejo edificio en Washington Heights, barrio ligado a la historia del jazz, latinos y negros, vista al rio hudson y a todos los rascacielos. en el edificio hay una senora que todos los domingos hace de su living un club de jazz gratuito, y yo preguntandome que hago aqui, por que no gaste mis cartuchos yendome a escribir a la playa o viajando por sudamerica sin mapa, sin direccion, sin preocuparme de publicar en ningun sitio, sin molestarme siquiera en pensar que diablos haria despues cuando se me acabara el dinero.

de nuevo

por la ventana los rascacielos y puentes, otra vez, el clima favorable, creo que olvido las dudas respecto a volver aqui. las maletas sin deshacer por un tiempo.

8 abr. 2008

Días R

Días en que uno quiere indagar en uno mismo, tocar temas delicados, caminar sola, insistir en temas delicados aunque termine llorando a mares; son lágrimas ricas después de todo. Aprendo de mis días antes del período, por qué despreciarlos? les debo soltarme, atreverme, enfrentarme a mis emodiones que están a flor de piel ahora que preparo una vez más maletas para irme lejos muy lejos, ahora que parece por fin el libro se acaba. Días R que me obligan a agradecer a los que han estado cerca animandome, probablemente tú que lees esto en este minuto, lector amigo autor, porque los roles se han confundido como tantas otras cosas en este largo e inolvidable verano.