le dije que estaba tomando un poco de aire. mejor en la azotea, invitó. Subimos. Varias veces nos cruzamos en dirección a alguno de los cuatro puntos cardinales. Esperé que meara en una de las esquinas. Nos encontramos al centro. Le dije que algunas veces había sido pesado quizás sin darse cuenta. Que otras me había parecido un tipo muy amable, que finalmente los juntaba a los dos. Que le tenía cariño, que podíamos ser amigos. Nunca hemos sido otra cosa, respondió. Lo fuimos, en algún momento, luego todo se enredó, yo me condundí, y tú te has alejado bastante. Soy lento, dijo. Lo sé. Nos asomamos a ver la ciudad, como quien contempla un abismo. El viento dándonos en el rostro. Me quejé del frío. Bajamos por la estrecha escalerita. Los hombres primero, propuse. Pero voy a verte todo, dijo. Reí. Tanto confías en mí? Reí, para qué recordarle que había demostrado ser más que inofensivo. Son blancos dijo desde abajo; rectificó, no, negros. Como un adolescente, estaba en lo cierto. Me tendió su mano, algo fría. Al entrar a la casa nos dispersamos en la multitud para no volver a vernos; esa noche, al menos.
12 may 2005
azotea
le dije que estaba tomando un poco de aire. mejor en la azotea, invitó. Subimos. Varias veces nos cruzamos en dirección a alguno de los cuatro puntos cardinales. Esperé que meara en una de las esquinas. Nos encontramos al centro. Le dije que algunas veces había sido pesado quizás sin darse cuenta. Que otras me había parecido un tipo muy amable, que finalmente los juntaba a los dos. Que le tenía cariño, que podíamos ser amigos. Nunca hemos sido otra cosa, respondió. Lo fuimos, en algún momento, luego todo se enredó, yo me condundí, y tú te has alejado bastante. Soy lento, dijo. Lo sé. Nos asomamos a ver la ciudad, como quien contempla un abismo. El viento dándonos en el rostro. Me quejé del frío. Bajamos por la estrecha escalerita. Los hombres primero, propuse. Pero voy a verte todo, dijo. Reí. Tanto confías en mí? Reí, para qué recordarle que había demostrado ser más que inofensivo. Son blancos dijo desde abajo; rectificó, no, negros. Como un adolescente, estaba en lo cierto. Me tendió su mano, algo fría. Al entrar a la casa nos dispersamos en la multitud para no volver a vernos; esa noche, al menos.
5 abr 2005
*
Me dijo que estaba borracho que por eso había pasado la noche conmigo. Me dijo tengo miedo de enamorarme, me dijo no tengo agenda, me dijo “estoy bloqueado”, me dijo que los hombres reaccionaban sexualmente con el alcohol que eso debía yo saberlo, sobre todo si les ponen la carne en la parrilla, le dije no te puse mi carne en ninguna parrilla, la otra noche tú tomaste la iniciativa. Me dijo que era como cuando de adolescente se emborrachaba con los amigos e iban a topless o a putas, me levanté indignada, volví, le dije no puedes estar comparándome con una puta, le dije me caes mejor cuando estás borracho porque eres más libre, nos hemos contado secretos, secretos que recuerdo sólo en parte, has llorado entre mis brazos, eso es muy intímo, me dijo te encuentro atractiva, de no estar perturbado sería distinto…le dije siento que ambos nos buscamos más allá del alcohol o no, esa noche dijimos querernos, le dije que le daría un beso aunque él no quisiera, que después me iría a dormir, un beso que respondió, como si saber que me iría a dormir lo liberara, le dije que todos sus besos antes de la última noche habían sido con miedo, le dije que no estaba para andar pendejeando, le dije ¿y entonces no te gusta que te hagan cariño?, le dije te estoy hablando de un simple y vulgar beso por la mierda ¿o tú crees que quiero ser tu novia?
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