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28 dic. 2006

cuentas de Puerto Rico

a favor:
114 piquetes de mosquitos en la piel y un leve tono dorado
13 dólares y 20 centavos
un par de libros y revistas nuevos adquiridos sin pagar en Borders
cuatro calzones, 1 vestido, unas sandalias y una chaqueta obtenidos de la misma manera
la nueva bellaquera (también en parte -aunque me cueste reconocerlo- se la debo a pedrojuan)
las pilas cargadas para el invierno

en contra:
las frutas que no probé (guanabana, bread fruit, y otras innombrables),
no haber bailado una buena salsa
no haber bebido una buena piña colada
no haberme extraviado en el viejo san juan ni en vieques con un desconocido

27 dic. 2006

lospedrojuan

les creo la mitad, los admiro por lo real del escenario cayéndose a pedazos, por exponerse con toda su vulnerabilidad excesiva en testosterona, en toda su abyección, pero con ellos ni a misa, aparecen y desaparecen y uno los ve ir y venir como fantoches, los reyes de la seducción, los pedrojuanydiego de la vida, incluso a veces en momentos de debilidad los tienes en tu cama y ni les funciona. será por eso la necesidad de tanto reggaetón, tanto morbo y tanta ficción?

Leo a pedro juan gutierrez en el lugar equivocado, el mapa de La Habana no calza con el de San Juan ni con ningun rincón de Puerto Rico, pero a ratos se le parecen, le debo unos cuantos autorretratos en la playa, desnuda, y una agitación que sumada al calor y al paisaje se insinua en aquello que en el caribe denominan bellaqueo.

26 dic. 2006

accidentes en la ruta

-el roce en la piel de dos aguavivas -medusas- en dos oportunidades distintas
-la explosión en el pelo y las pestañas de un encendedor, justo cuando el viaje se ponía más interesante.

24 dic. 2006

objetos encontrados en vieques


-un coco con un brote verde y una raiz, orilla de playa Green Beach; se lo deje de recuerdo a Aby.
-un caracol blanco, debajo del mar.
-cinco cartuchos rojos y dos naranjos, afuera de un bunker.

22 dic. 2006

luminiscencia

Hola amiga
Aqui han sido unos dias increibles, como me las estoy dando de periodista de viajes nos fuimos a un super hotel en una isla pequenita y medio virgen, Vieques, donde antes estuvo la marina gringa haciendo experimentos con bombas. Es super fuerte, porque al mismo tiempo que la isla es el paraiso, sientes las huellas de los representantes del infierno.
Conocimos a Abe, de 50, y su hijo Aby, de 34. Ambos nacieron lejos de Vieques debido a la migracion forzada de varios de sus habitantes. Pero volvieron y viven en un monte de tierras "recobradas" a la marina. Trabajan en turismo, nos invitaron a ir en kajak a una laguna de bio luminiscencia, micro organismos con luz propia asi que uno se bana y ves tu propio cuerpo bajo el agua como si hubiera un foco encendido, o la estela que trazan los peces en el agua. Dicen que cuando llueve la laguna entera se enciende.
Al otro dia Aby nos invito a snorkear, o sea ver al profundidad marina, los peces y plantas. Super lindo. Coqueteamos un poquito, pero no nos dimos el beso de despedida. Me invito a caminar por la orilla de la playa, cuando nos alejabamos de mis amigos, vimos la hora; en pocas horas mas nuestro barco salia rumbo a pto rico
un abrazo
alina

15 dic. 2006

coqui

mi bienvenida a puerto rico fue oir el canto (o lenguaje, vaya uno a saber) de este pequeno renacuajo que llena la noche y que solo existe aqui, y en hawai donde tiene a todos locos.

10 dic. 2006

murió

hoy fue un día hermoso, sa'lió el sol en el invierno neoyorkino, conseguí un nuevo abrigo de color verde, vi a Robert de Niro y me atrevía a balbucear una pregunta en mi mal inglés. caminé cuadras y cuadras con una sonrisa dibujada, producto quizás del calor que me prodigaron en la noche y los gritos y risas arrancadas por la manana, y ahora mas encima esto, nosotros que crecimos sin poder imaginar cómo sería el mundo sin él, nos alegramos, y me siento parte de esa turba aduenandose de la Plaza de la Ciudadanía -aunque siempre está más bien ocupada por la policía- enfrentándose a piedrazos por ganar el derecho a celebrar. Nadie bailará sobre su tumba, porque ni eso tendrá.
salud!

8 dic. 2006

incomunicada

comenzo el frio, mi computador se jodio, hoy fue mi ultimo dia en macys, me despedi de la chinita que siempe me saludaba riendo, los clientes me parecieron mas que nunca ratas hambrientas a la caza de alguna prenda en liquidacion, ahora a celebrar, me voy a puerto rico...

5 dic. 2006

trufas

hoy fue mi primera vez y conservo el sabor agreste en el paladar. soy una pobre sofisticada y las pedi simplemente porque habia escuchado que el gramo es mas caro que el oro, lo que desperto la curiosidad de mi madre. ahora podre contarle, las comi en un plato chiquitito acompanadas de vegetales en miniatura y un vino frances nada de aguado, con un toque picante.

28 nov. 2006

shorthand

el chico con el que me fui una noche se me ha aparecido en dos ocasiones casi seguidas, primero se cruzó en mi camino el sábado a mediodía, en el barrio; luego en el andén hace unos minutos, tenía una paja colgando de los labios, la mascaba, nuestras miradas se cruzaron brevemente atraídas por el músico polaco que alegra las mañanas de los pasajeros. el hombre del violín vuelve casi amable la palabrería incesante que escapa de los parlantes. la mujer de al lado en el vagón, lee un texto del new york times, por más que intento de reojo sólo alcanzo a agarrar un término que me queda dando vueltas: mano corta, taquigrafía, señales. el chico estaba borracho esa noche en que nos fuimos juntos. le anoté mi teléfono en una postal con el puente de Williamsburg. nunca llamó. ahora me pica la palma izquierda. lo hubiera buscado antes, ya no.

26 nov. 2006

concesiones al diccionario

no confundir melómano - persona fanática de la música- con megalómano -persona que tiene delirios de grandeza- al definir la personalidad de ciertos personajes.

25 nov. 2006

géneros literarios

En inglés es más fácil explicarse, sin tantas categorías, y en dos palabras uno queda situado: no ficción. Algo que se define justamente por lo que no es.

21 nov. 2006

subtextos

al hombre con tres dientes menos, un bastón de ciego -sin serlo- y un tarrito para recibir monedas, no se le ocurre mejor cosas que ponerse a gritar en este vagón cuando por fin me disponía a retomar la novela de Jane Bowles Dos damas serias. Me encanta; está llena de mujeres que escapan a una vida convencional. Los gritos del conductor anunciando la próxima estación hacen pensar sobre todo en una ciudad vigilada donde siempre una voz cualquiera nos está hablando y el silencio nunca es posible. Será por eso que el artista visual Adál Maldonado eligió el nombre de Silencio City para nombrar el lugar en que ocurre la trama de La mambópera, una ópera contemporánea en la que los terroristas/puertorriqueños cometen la irreverencia de bailar sus ritmos y penetrar con ellos la urbe, marcando como propio un territorio esquivo.

eslareina

la colonia que le gustaba a mi abuelita era Coral con olor a cenizas. Su vestido favorito, el mismo con que aparece conmigo en la foto, con flores pequeñitas color lila. yo sonrío con una corona falsa.

20 nov. 2006

25 cents


por una monedita les contaría una historia, como esos juguetes que se mueven hasta que se les acaba la cuerda, o los hombres que imitan a los muñecos y reemplazan la cuerda por centavos.

14 nov. 2006

medidas

no es que el tiempo aqui sea escaso, lo que pasa es que se mide por centavos de a dolar, como un parquimetro.

11 nov. 2006

desenmascarar al impostor


estábamos en una de las lecturas del festival de poesía, me miró de lejos y al acercarse dijo algo a mi oído.
-Te puedo hacer una pregunta?
-claro -respondí.
-tú escribirías algo de mí? -Más tarde le tocó subir al escenario. leyó un poema que había escrito en la mesa, a mi lado, y que hablaba de nuestro reencuentro. Miré a todas partes, para ver si había logrado pasar inadvertida-.

-nooo -le dije, sorprendida de que tan pronto descubriera mi secreto. Se me dibujaba en el rostro acaso? -no escribiría nada sobre ti.

6 nov. 2006

personajes

ser más real, tener más carne, más huesos, más caliente la sangre, más volutas de humo saliendo por la boca, más humedad en los ojos, más viento en el pelo, más pálpitosmáshambremástembloresmásmareosmás naúseasmás agallas.

adicta a la fábula

Acabo de enterarme que el lector Gabriel Medrano, es en realidad un personaje de la novela Los Premios.

5 nov. 2006

pero lo otro, lo otro

información sugerida por el lector Gabriel Medrano:

NOTAS BIOGRÁFICAS
Alina Reyes nació en 1956 en Soulac, en el sudoeste de Francia. En la actualidad vive entre París y los Pirineos. Cursó estudios de literatura y se especializó en la obra de Marcel Schwob, sobre quien escribió su tesis doctoral. Escritora de renombre internacional, se dio a conocer con la novela El carnicero, –junto con Satisfaction, publicada por Tusquets Editores en 2003 en esta misma colección (La Sonrisa Vertical 122), las dos únicas obras de Alina Reyes traducidas al español– y dejó su trabajo como periodista para dedicarse exclusivamente a la literatura. Desde entonces ha escrito numerosas novelas, la mayoría de carácter erótico.

Títulos del autor en Tusquets:
Satisfaction
La séptima noche

http://www.tusquets-editores.es/aut_ficha_prn.cfm?Idautor=715

3 nov. 2006

subtextos

no te molestan los días que pasas bajo tierra?
el aire es escaso aquí,
sobre todo escaso.
cada uno se concentra en otra cosa
para no sentir la claustrofobia,
la agorafobia,
el estrés,
la punzada en el pecho.
vemos pasar los días bajo tierra;
cualquier acto privado se permite a algunas horas:
pernoctar, comer, dormir, exhibir partes del cuerpo,
hablar con Dios, pedir dinero, cantar,
leer el periódico en lenguas incomprensibles,
escribir sobre los otros, fotografiar a los otros,
desmayarse, morir, estar al borde de relaciones más íntimas,
al borde, siempre al borde de algo.

30 oct. 2006

pánico


Al gato también lo afecta vivir su vida entre cuatro paredes, el remezón del edificio cada vez que pasa el tren, la falta de aire real. Se caga en cualquier parte para llamar la atención de los humanos distraídos que ya no le hacen cariño ni mencionan su nombre, y sólo cuando hay ruidos detrás del refrigerador se acuerdan de él, Maaaaams, venga. Por esos sus ojos perecen desquiciados mientras menea la cabeza de arriba a abajo como oliendo en el aire a los roedores invisibles. A mí también me afecta y por eso tomo las gotitas de flores de bach, me acuerdo que tengo cuerpo y lo estiro, hago yoga exprés al ritmo de la ciudad, respiro profundo para dejar ir la opresión en el pecho que hace tanto no sentía. O será que es contagioso y el relato de la amiga que tuvo el ataque en el tren y luego en el trabajo, no hace más que despertar la consciencia de estar corriendo una maratón contra mí misma, contra el tiempo, las palabras, el desamor.
me falta el aire hoy.

essex street

un hombre habla -o cree hablar- con dios
una rata gorda cruza el andén
una mujer vestida para la guerra
derrama dos lágrimas
por el ojo izquierdo se le va la rabia
por el derecho la despedida que no fue

28 oct. 2006

manchas


borrar con el codo, tarjar las palabras y cambiarlas por otras, omitir ciertas historias, el recuerdo de unos besos, las noches en que no se pudo consumar, pero igual se gozó, las otras noches en que fue una la que no pudo, quizás por la mezcla de comida india, vino, ron con coco, cerveza, que dejaron al estomágo convertido en bomba de tiempo...borrar, tarjar, ocultar, publicar.

27 oct. 2006

zapatos de otro

un par de botas adquiridas en forma ilícita, una es 7y1/2, la otra dos números más grande. caminar con ellas bajo la lluvia es un buen ejercicio. cualquiera que haya heredado o recogido calzado lo ha experimentado alguna vez. literalmente esto no es lo mismo que ponerse en los zapatos de otro, sino en los de dos personas distintas; un gesto esquizofrénico, inútil, innecesario. mis zapatillas favoritas con sus suelas gastadas, en las que comenzaba a dibujarse un agujero, quedaron en una caja para botas al interior de la tienda. quién se pondrá ahora en mis zapatos?

26 oct. 2006

rutina

To: leslieandrea74@yahoo.com

escríbeme y no olvides que desde aquí te envío fuerza como me la doy a mí misma cada día.
estoy cansada, esta ciudad me chupa la sangre, y la reemplaza por un veneno potente, que vuelve a quien lo toma invencible
eso creo,
eso quiero creer
miro los edificios, a ratos me parecen de una belleza horrible -si es que esto puede existir-, como el silencio está hecho de ruidos insoportables.

me falta el aire algunos días, el tiempo todos.
besos
a

23 oct. 2006

suerte

la invitan a la ópera y llega tarde, tiene que ver todo el primer acto en una sala especial con pantalla gigante, la mejor parte le parece un sueño, ya que hace rato batalla con él. cómo puedes quedarte dormida aquí, se dice a sí misma, pero no puede evitarlo. una vez en su ubicación en medio de fracs y vestidos de seda, acomoda sus bototos con cuidado de no ponerlos en el asiento de adelante, segunda función sin pestañar eureka, intermedio y un paseo en medio del glamour, para olerlo, sentirlo, tocarlo, y ver cómo se desvanece al tercer acto. vuelve a pestañear, qué rabia, incluso después de preguntar how much is this seat? a la señora de atrás y explicar que no sabe el precio porque it was a gift. What a great gift, you are very lucky, responde la señora y confiesa que el precio de la entrada es de 150 verdes. para colmo termina la función y a pesar del sueño se arrastra a los camerinos para visitar a la estrella. su nombre estaría anotado en una lista, pero el portero latino no ha sido informado. no puede entrar, sentencia, obtuso, como todo funcionario con autoridad transitoria. cómo, pregunta, si me invitaron a pasar. yo no sé, repite el hombre, no hay nada que se pueda hacer, a menos que quiera ir por afuera y hablar con la recepcionista del estacionamiento. yo no quiero perseguir a nadie, se explica, fueron ellos quienes me invitaron a pasar y no quiero quedar como mal educada. por allá pueden llamarla, de aquí yo no puedo. mejor dígale que no pude pasar. no, tiene que ir con la operadora. ya le expliqué, no es mi interés perseguir a nadie. pues, entonces mala suerte, dice él. mala suerte para usted porque voy a tener que decir que no me dejó pasar; se da media vuelta y se va, la perla. devora con rabia el sandiwch de salmón hurtado entre el segundo y tercer acto. camina sin detenerse por la explanada donde todos los turistas se toman fotos. ni siquiera lleva el programa como prueba de que estuvo ahí.

17 oct. 2006

alina reyes no existe

la escritora famosa abrió la puerta, luego apareció su marido, el premio Pulitzer; al darle la mano constaté que él también leerá la entrevista, lo que consiguió turbarme. pero ese no es el punto al que quiero referirme. salí de la Avenida Atlantic con una sensación de alivio, que comienza a convertise en inquietud. para curiosidad del lector transcribo la conversación que remeció mi día:

-tu seudónimo es por Cortázar?
-sí -respondí, sin darme cuenta en lo que me estaba metiendo
-y sabes algo de la otra escritora que al final es escritor? ; también tomó el nombre de Cortázar
-la francesa?
-sí, -dijo la escritora y citó el nombre de un escritor francés ininteligible para mí, pero al parecer una autoridad literaria-... me dijo que en realidad es un escritor que estaba arruinado y no vendía y se le ocurrió inventar a esta escritora
-pero sí hay fotos de ella y si es por eso nunca podría ir a una presentación de libro ni a una conferencia
-no va, no se aparece, me lo contó...-y citó otra vez el nombre presitigioso, mientras yo envidiaba en parte al escritor arruinado por habérseme adelantado incluso en eso
-puede ser, porque pensándolo bien las fotos no coinciden con la edad de la escritora -dije, alegrándome de que ese cuerpo perfecto que mi tocaya enseñaba desnudo y ese rostro con chasquilla de chica exitosa no fueran reales
-todo es inventado, es mentira, no existe -dijo la escritora famosa que había montado a la vez una ficción literaria en una casa que coincidía exactamente con la dirección de la suya-. El escritor vendió mucho con El carnicero, le dio el palo al gato -dijo la autora, como queriendo complacerme o regalarme el inicio de una novela.

16 oct. 2006

un minuto de silencio

por Gonzalo Millán. unos versos ad hoc de su autoría:

"Disimular la ira.
Disimular el disgusto.
Disimular la pobreza.
Disimular el hambre.
Morderse la lengua"


(De La ciudad, poema largo escrito durante la dictadura, descriptivo de lo que se vivía por esos días, extrapolable a otros momentos y ciudades)

15 oct. 2006

filosofía del pobre

resignado a la aceptación, el nuevo pobre intentará ver su estado como tránsito hacia algo superior; sin la ansiedad que trae el estar sacando cuentas, el nuevo pobre lucirá relajado, incluso caradura, una mueca sonriente entre los labios. paseará tranquilo, las manos en los bolsillos, algo ebrio de tantas migajas, tanto sol, tantas colillas recogidas en el camino. si llueve, un desconocido le ofrecerá una sombrilla rota justo al momento de salir del supermercado; si tiene hambre, ingresará en alguno de los sitios en que los empleados no se molestan por vender ni vigilar, sino que dejan pasar una película mejor ante sus ojos. para el nuevo pobre su propia vida es una película que lo confunde y de la que olvida casi siempre el guión y, sobre todo, las reglas del juego que él o ella misma inventó.

11 oct. 2006

aviones

Ibi
disculpa la sinceridad, pero lamentablemente no se trata de un atentado
sino de un accidente pequeño y casual
sin duda si se tratara de algo más grande andaría en la calle
y tal vez incluso celebrando
un abrazo
a.reyes


ibi panger wrote

Amiga, las noticias del chocque de un avión contra un edificio en Nueva York, está repletando los espacios noticiosos. Bueno, obviamente lo primero que pensé es ojalá Alina no haya estado cerca. Siempre está el miedo de que la gente que uno quiere le pase algo.
Bueno te escribo para contarte que acá la tele está transmitiendo hace rato sin parar sobre el tema, podrías aprovechar la oportunidad de ofrecer notas a los medios.
Por cualquier cosa te envío los fonos de los editores y jefe de prensa
Un Abrazo
IBI

medidas


los textos se miden por palabras, las palabras tienen un valor en centavos; es como un mercado, uno va con sus palabras y las pesa, supongo existe una balanza que determinará el valor de un relato fragmentario, el silencio no se paga, el discurso corto vale menos, la verborrea ilimitada podría pesar un poco más.


sueño que mis palabras un día envuelvan el pescado que alguien lleve a su casa. tal vez el vendedor se detenga a leer al momento de envolver, tal vez el cliente al desenvolver pose sus ojos un instante sobre el papel. aunque el periódico no haya sido pesado ni su valor monetario se incluya en la transacción comercial.

3 oct. 2006

consejos


Tomás Dinges to me

Saludos,

un comentario cortito...era paul auster quien dijo que una
vida de escritor, con trabajo fijo, en una cosa que no tenia nada que
ver...era de repente mejor que sin trabajo estable...?

cría

me pinto los ojos como Geraldine Chaplin en la peli de Saura. todo el día ocurre de otra forma, enrevesado. la banda no toca en el lugar que debiera tocar; está cerrado. el club de los poetas revisionistas, en cambio, luce perfectamente en una mesa larga, interminable como sus opiniones sobre el poema de una chica -una carta, a mi juicio, él que por supuesto callo y haciendo una seña con la mano me disculpo, dejándolos en su discusión de que si los puntos, las comas, las y, los por y para, los qué. basta. las palabras pueden también guiar a veces los pasos extraviados y uno recuerda en las comas la razón de algo, el punto es para pararse a descansar un poco y, profundo, tomar aliento otra vez.
los puntos suspensivos o el asterisco para cambiar de camino en forma abrupta.
*
a veces cuando escribo tengo que cerrar el cuaderno si alguien llega, como las mujeres de las que habla virginia woolf. ahora en la mesa, el cuaderno figura cerrado, con una pluma negra esperando entre dos páginas, la tinta fresca se quedó a medias en las anotaciones. el computador ajeno es mi refugio sin puntos comas ventanas puerta ni cerradura.

30 sep. 2006

un pedazo de noche

Hoy anduve en un homenaje a Rulfo, habló la mexicana Carmen Boullosa. Dijo que Pedro Páramo podría ser leída como una novela reaccionaria o misógina, podría ser leída además de otras maneras y eso la convertía en un gran libro, sobre todo por su estructura. Que Rulfo había sido un funcionario del PRI, a sueldo, que no dijo nada para Tlatelolco 1968. Que a pesar de eso es un gran escritor. Luego vino la perorata de los asistentes, y yo que no estoy para oír peroratas hice un gesto con la mano y me fui caminando con el libro de un poeta malo en el bolso, no pude devólverselo cuando me lo regaló -afortunadamente sin autógrafo- ni quise ser pesada y explicarle por qué no iré a las tertulias. Uno, porque no me interesa leer en público. Dos, porque la única forma en que me parecería coherente leer sería en un murmullo y en ausencia de la autora, o sea de mí. Tres, porque no tengo paciencia para oír a una tropa de gente ansiosa por leer sus poemas, sobre todo si son malos.

pies en la tierra

ya no me desplazo levitando, mi tiempo ya no es del todo mío, trato de sacar cuentas, evitar la angustia, asegurar ingresos; aún espero la euforia que antes solía producirme nueva york, pero tal vez como no me emborracho, debo trabajar mañana, no consumo tanta yerba, no me dejo llevar por la ansiedad, el extasis no volverá. por mientras disfruto de placeres extraños, comidas sofisticadas y sin ningún componente animal, obras de arte perturbadoras -una de ellas casi me arranca una lágrima, otras me subieron la temperatura corporal-. la ciudad y mi espíritu exigen regresar a los paseos solitarios y terminar de corregir el libro que ocurre en los lugares que visito. es extraño también verlos así, como simples locaciones de la realidad. creo que todo se debe a que últimamente ya no confundo lo real con la ficción.

26 sep. 2006

macy's

la gran multitienda de vestuario neoyorkina, tentación para los compradores compulsivos y para otros compulsivos, me recibía con un rictus algo irónico, como diciendo quién te viera y quién te vio. ahora debía acomodar ropa de niño para que los potenciales clientes se interesaran por la marca que me contrataba a 10 dólares la hora, decisión que tomé tras constatar mi triste realidad económica. I have to tell you a secret -le dije a la cajera negra frente a los compradores- I saw 'something' walking on the floor. La cajera hizo la mímica de comprender muy bien a qué me referîa. Ellos viven aquí, por el Mac Donalds del costado -que alimenta la mayoría de mis 'colegas' de la multitienda-, explicó. No era tan extraño después de todo. El paraíso del consumo estaba infectado, tal como las calles, los laberintos del tren urbano y las propia intimidad de los glamorosos habitantes de la gran manzana: ninguna cocina se salvaba de indecorosas visitas nocturnas que arrasaban con cualquier alimento dejado a la mano. El poeta que me había contratado me contó que una vez incluso un roedor se comía un pan instalado como adorno en uno de los escaparates del mismo Macy's. La gente se agolpaba a mirarlo.

21 sep. 2006

comida

Hoy invitó la cena un hombre que irá a Irak. Hasta me sentí un poco malvada por el comentario de ah, eres la carne de cañón, cuando nos presentaron. después le expliqué es que tenía muy fresco el recuerdo de una fotografía vista en el museo en que los apóstoles de La última cena habían sido reemplazados por soldados.

la pieza oscura

Mis consuelos son bien tontos, pero me encanta que Enrique Lihn haya escrito un poema que le hace honor a mi habitación.
"Se nos buscaba ya en el interior de la casa,
en las inmediaciones del molino:
la pieza oscura como el claro de un bosque".

por ahora me despido, los ruidos de la ciudad se aminoran -pero nunca desaparecen-, en poco rato me internaré entre los árboles.

19 sep. 2006

tikitikiti

me da rabia reconocerlo, pero tenian razon los que advirtieron que para que te vas a ir justo antes del 18, fiestas patrias, la chicha, las empanadas y la cacha de la espada. no baile cumbia ni cueca, no fui a ninguna asado, no encumbre volantines ni vi ni una carrera de ensacados, gaste mis ultimos cinco dolares en cerveza gringa en bares idem y justo ahora me entero que me dieron la visa, alla, lejos, a muchas millas de aqui, pero no puedo concentrarme porque estoy pensando en el caldillo de congrio que no comi.

18 sep. 2006

un cuarto propio

ya no escribo en las paredes del subway, suelo hacerlo en computadores prestados. mi cuarto es ajeno, despliego objetos personales para volverlo mio; cada paso es en parte una apropiacion. antes de dormir debo olvidar la claustrofobia frente a la ausencia de aire real. no se si alguna vez he sido un espejo que refleje a los hombres al doble de su tamano, como afirma Virginia Woolf -creo que si, en mas de una ocasion-, lo unico que se es que no consigo el estipendio anual ni la puerta con llave para escribir tranquila, aun asi tecleo, virginia, y trato de ser yo misma, aunque me cueste, y salto lejos de vez en cuando sin mirar a los lados, tampoco miro atras.

12 sep. 2006

S 11

justo ayer, septiembre 11, aparecio un articulo mio sobre el museo de allende en una revista contracultural de aca -mi pequeno homenaje o marcada de territorio respecto a la fecha que nos quieren arrebatar-, fui a una lectura antipatriota organizada por la publicacion, arengas panfletarias y discursos contra bush como si los males comenzaran con el y no fuera todo el sistema norteamericano el que esta infesto. que hacemos con el? se preguntaban. kill him, dije yo en voz baja. la bandera plantada alli adelante en el escenario deberia haber sido incendiada. pero nada de eso ocurrio, los edificios de la ciudad se vistieron con luces de los colores patrios, la zona cero proyecto dos laser azules gigantescos, mas mucho mas que las torres, y yo vi una pelicula de palestinos que se convierten en martires en forma voluntaria; desee atentados.

10 sep. 2006

sin acentos

llegue, el avion no se cayo, el FBI no me deporto ni me detuvo ni siquiera debi inventar una pelea y un novio ante la inexistente pregunta de por que una noche de septiembre fui a parar a la comisaria; nada de eso ocurrio, pero la ciudad se encargo de recordarme unas cuantas cosas. el amigo que viajo especialmente de filadelfia para recogerme en el aeropuerto se perdio en el subway y llego cuando yo ya viajaba hacia mi nueva residencia en un taxi transfuga conducido por un dominicano. mientras el se arrellanaba para pasar la noche en la mesa de un telefono publico entre anuncios de vuelos yo tocaba sin exito el timbre, buscaba la llave que afortundamente guarde y subia las escaleras. cuando el pensaba que quizas mi avion no habia llegado yo dormia en casa de los vecinos, absolutamente desconocidos hasta entonces, ya que en la mia definitivamente no habia nadie. al otro dia, tras tomar posesion de mi nuevo cuarto sin ventanas, sin luz natural, sin aire de verdad, con un colchon desvencijado y como unico adorno un gran botiquin, fui a recoger al sacrificado amigo a las cercanias del central park, que le sirvio de hotel gratuito un par de horas desde el amanecer. aqui las amistades son diferentes, trataba de explicarle mientras el me daba la bienvenida a nueva york y mis companeros de casa apenas aparecian. yo poco a poco iba reconociendo sensaciones y preguntandome que me habia traido hasta aca mientras golpeaba el teclado gringo sin acentos, sin nada reconocible, como el mapa de la ciudad ajena. la verdad no habia tenido tiempo de estar un rato a solas y comenzar a interrogarme.

6 sep. 2006

despedidas


el círculo rodeando a la luna, el perfil de los cerros, la ciudad iluminada, el último trago, la última comida, la gente a la que no llamé, los amigos sumados, los libros restados, la caminata en silencio bordeando el Forestal un lunes a las 3 de la mañana, los besos tímidos, el rostro de adolescente del chico, los gritos de los pájaros, la pérdida de la costumbre, el entrechocar de copas, los ruidos de la nueva construcción frente a la casa del chico, su rostro tan distinto al mirarlo de cerca en un primer plano, el sueño con piezas de arte político mientras él me acariciaba, el gentío, la notaría, el albacea, el río sonando, sus aguas sucias, los cheques que no llegan, los bolsillos vacíos, la vacuna contra los nervios, los dólares prestados, la fuerza acumulada en estos meses que no alcanzo a agradecer porque me faltan las mismas palabras a la hora de definir a qué se debe el viaje. la intensidad de otra ciudad montaña rusa llevándote arriba tan rápido como abajo. el vértigo que espera por mí en cuanto descienda del avión.

3 sep. 2006

frases para el bronce

qué te gusta de nueva york? acá también hay museos, por qué te querís ir a huevear con esos gringos de mierda, te van a deportar, se va caer el avión, va a haber un atentado, para qué te vas a morir allá, cuándo es que te vas? el 7? 11, 9, 7, es lo mismo, cualquiera de esos días puede pasar algo, mejor búscate un trabajo estable, no te quedes mucho tiempo, no eches raíces allá, vuelve, déjate de andar hueveando, pucha, no te vayas.

30 ago. 2006

vuelta a la manzana


El viaje más absurdo de mi vida. 3.30 am, salimos del Congreso chico, un pequeño tugurio que recibe a los insomnes, estudiantes, parranderos o en nuestro caso un poco de todo lo anterior sumado a que veníamos del lanzamiento del libro de V que al otro día partía a México. Todavía con el sabor de la jornada en la boca y unas cuantas fotos atesoradas nos íbamos comentando los pormenores de la noche. No había un alma en la calle, ni un solo taxi a la vista. A partió acompañado de su novia a buscar uno, mientras yo acompañaba a C en una esquina, justo enfrente del ex Congreso. Hacía frío.
De pronto apareció un taxi, ¿lo tomamos?, pregunté. La idea era seguir a A, C resbaló su muleta en el cemento mojado y cayó al suelo, estuve un rato intentando ayudarlo a pararse hasta que lo logramos. A nunca apareció, tal vez iba en el taxi que justo partió cuando en medio de la confusión regresamos al punto de partida. ¿No se habían ido? fue la pregunta obligada de nuestros amigos muertos de la risa.
Aprovechamos de fumar el último poco de yerba y de comentar más detalles del lanzamiento del libro ACU: rescatando el asombro. Todo memorable, la concurrencia abarrotando el salón de honor de la casa central de la Chile, los ex acucistas invadiendo todo con su humor negro y sus risas, Gabriel Salazar estrenando su premio nacional de historia con un discurso que arrancó varios aplausos además de convencernos que estamos en medio de movilizaciones sociales vivas, y la guinda de la torta: nuestro amigo editor, M, se presentó en el podio explicando que sólo había logrado imprimir 5 ejemplares ya que tuvo problemas con la máquina. "Esto es un hecho inédito en la historia de la literatura chilena", bromeó J, que se alimenta de las anécdotas literatias. Yo y el de la solapa hablamos sobre nuestra falta de rigor. El pedante de C fanfarroneó con su supuesto romance o amistad con la hija de la presidenta. Volví a casa con la obsesión de mis objetos perdidos a cuesta, la foto en que aparezco con gorro de princesa en mi cumpleaños número 6 acompañada de mi abuelita, aquel libro autografiado por el autor (¿lo tuve o no?), las cartas, los recuerdos, la visión que poco a poco se vuelve más y más borrosa.

29 ago. 2006

chao sur


bienvenida, incertidumbre

24 ago. 2006

23 ago. 2006

sitio en remodelación

estimado lector
me aburrí de mí misma, o sea de ver mi imagen repetida (hasta el cansancio) en este sitio, por lo que tomaré un pequeño descanso mientras planeó algo para ofrecerles que no me produzca tanta vergüenza.
por mientras acepto sugerencias, fotos, textos

18 ago. 2006

tiempo

imposibilidad de multiplicarse a un y otro lado del espejo.

15 ago. 2006

pistas

por todos lados aparecen, en una y otra dirección, pero mi olfato se ha debilitado y ya no estoy para andar rastreando. sólo las consigno. algunas esperan para ser transcritas, otras quizás deberían moverme a la acción.
"cierra, termina el libro, no te vaya a pasar lo de Juan Emar", me dijo el otro día el amigo editor. Emar, el escritor del diario interminable parece guiñarme un ojo. hoy tomaba onces en un café de San José de Maipo -propiedad del hijo de Volpone-; "su abuelo es juan emar", dijo alguien en medio de una conversación. Al despedirme no puede evitar preguntar quién era el nieto del personaje que recuerdo a cada nueva página llena de detalles.

8 ago. 2006

To: elikura


aquí también está lloviendo, hace frío, tal vez nieve; y a mí me da por escribir cartas porque me iré pronto, al norte, allá también nevará pero la cordillera no se verá blanca porque no hay cordillera. voy a explorar un rato lejos, imagino que cuando vuelva todo se verá distinto nuevamente; más edificios modernos, más represas, minas, forestales, salmoneras. pero imagino también a muchas personas diferentes rebelándose y eso me hace pensar en volver.

un abrazo
alina

3 ago. 2006

reinventarse


podría publicar cosas antiguas que escribí antes y que desempolvo del baúl de los recuerdos, sorprendiéndome como si las hubiera escrito otra. cuando me dan vergüenza ajena la primera tendencia es arrojarlas a la basura, pero ahora que ya boté unas cuantas creo que la memoria personal está incompleta sin esas intimidades, lo que no quiere decir exhibirlas en público.

27 jul. 2006

frigo bar

me atraen los hoteles, antiguos de preferencia. si se trata de una invitación gratuita, más aún. el peligro reside en las tentaciones que dejan sobre la mesa marcadas con precios elevados para que uno las coma en los ratos de ocio, porque se supone que a estos lugares se viene a tener al menos algún momento así. como esta tarde que me encerré en la habitación con vista a la bahía de puerto montt y pasé el frío en cama viendo tv y comiendo chocolates; más tarde fueron una cerveza helada y un tarro de papas fritas. mañana los repondré para no pagar extra por los placeres culposos.

23 jul. 2006

manías


estimado público, ejemm, esta noche me dirijo a ustedes con el fin de formularles una inquietud. confieso que no desdeño ningún soporte que me obligue a escribir: paredes del subway neoyorkino, servilletas, cuadernos sin número ni orden que a veces arrojo a la basura una vez completos -porque en ellos tal como aquí abundan los detalles-; cartas, borradores, posts, anotaciones en la agenda, recados. pero, lo que quería decirles es que una extraño y desconocido pánico se apodera de mí en momentos como estos en que el programa de word no quiere abrir alguno de los capítulos y entonces lamento no haber escrito este libro a mano, en un cuaderno, con tinta, y haber eliminado un poco de detalle absurdo y saber claramente dónde comienza y acaba esta majamama. lo que realmente les quiero decir es que temo perder mis archivos. me pregunto si este miedo será común y no puedo saberlo porque por estos días además siento cierto rechazo hacia el mundo literario y prefiero esquivar las preguntas de "si has leído lo último que escribí". prefiero cumplir un sueño: inscribir letras en una matriz con guvias y tinta de color.

yo no te inventé, tú me inventas a mí

22 jul. 2006

detalle

entro a su casa, subo las escalas para llegar al cuarto en que ya no está, una vez en el baño abro la colonia Flaño y aspiro el olor de mi abuelo. una botellita pequeña envasa su recuerdo.

18 jul. 2006

i ching

Es propicio encontrar amigos al Oeste y al Sur, evitar los amigos al Este y al Norte

"Es cuestión de rendir algo. No de tratar de conducir pues así uno sólo se extraviaría sino de dejarse conducir: en eso consiste la tarea. Si uno sabe adoptar frente al destino una actitud de entrega, encontrará con seguridad la conducción que le corresponde. El noble se deja guiar. No avanza ciegamente, sino que deduce de las circunstancias qué es lo que se espera de él, y obedece este señalamiento del destino. Puesto que uno debe rendir algo, le hacen falta ayudantes y amigos a la hora de la labor y del esfuerzo, una vez firmemente definidas las ideas que deben convertirse en realidad. Esa época del trabajo y del esfuerzo se expresa con la mención del Oeste y del Sur. Pues el Sur y el Oeste constituyen el símbolo del sitio donde lo Receptivo trabaja para lo Creativo, como lo hace la naturaleza en el verano y en el otoño; si en ese momento no, junta uno todas sus fuerzas, no llevará a término la labor que debe realizar. Por eso, obtener amistades significa, en este caso precisamente, encontrar el rendimiento. Pero aparte del trabajo y del esfuerzo, también existe una época de planificación y ordenamiento; ésta requiere soledad. El Este simboliza el sitio donde uno recibe los mandatos de su señor y el Norte el sitio donde se rinde cuentas sobre lo realizado".

11 jul. 2006

American Embassy

Huellas dactilares requeridas:

El proceso de su solicitud debe ser dilatado debido a la necesidad de obtener una impresión de sus huellas dactilares, por cuanto su identidad coincide con un ingreso en nuestra base de datos del FBI y/o Servicio de Inmigración de los Estados Unidos.

Si usted desea continuar con el proceso, le citamos para el día Miércoles 12 de julio a las 14:30, previo pago al cajero de la Embajada de la suma de U$85 o su equivalente en pesos (sólo dinero en efectivo).

7 jul. 2006

aeropuertos


Amiga: al parecer tienes un admirador francófono-canadiense quien quisiera algún día conocerte. He aquí la traducción:


"Moine Boudeur" escribió
Asunto: Commentaire radiophonique de Dany Laferrière et où est passé votre blogue

" Buenos días":
" No nos conocemos, pese a que yo conozco de Ud. más de lo que Ud. cree. Me pregunto, ¿qué pasó con su blog? Y luego, esta mañana Dany Leferrière hizo un comentario interesante y justamente sobre qué pasó con los aeropuertos. Me preguntaba si le gustaría escuchar eso, pero de todos modos tal vez la veré pronto. Esta es la emisión radial: Es mucho mejor en la mañana, que escuché hace un rato". http://www.radio-canada.ca/Medianet/2006/CBF

/CestBienMeilleurLeMatin200606280735_2.asx
Marc Bédard
Scotstown, Québec

En cuanto a la emisión radial, en estos momentos estoy en la pega. La escuché a la rápida. Es una entrevista de actualidad en la que el invitado habla sobre la filosofía, socilogía, cultura y el lenguaje propio de los aeropuertos en el mundo (especialmente en Estados Unidos) y en los países subdesarrollados. Aeropuertos como espejo de la modernidad... "la gente que espera en calma sobre una montaña de valijas", mientras la locura de los vuelos y de la seguridad, se vivencia en el mismo espacio... Si quieres y te interesa, la escucho en casa con más calma y te doy más detalles...

Un abrazo, Marce

6 jul. 2006

tic tac

creativa a la hora de la yerba, por qué siempre olvido poner en la cosa de listas pendientes: fumar más y más, que todo lo otro se vaya al carajo. sólo lo esencial tendrá un tic al lado izquierdo, en mi agenda.

ESCRIBIR A MI AMIGA NICOLE

tienes que enseñarme esa revista donde mujeres de velo sostienen un balón de fútbol y llevan zapatillas pumas en un pueblo remoto en que nadie compra zapatillas pumas. a ver si terminamos escribiendo por ahí algo sobre mujeres que cosen, que tejen y destejen, que ensamblan piezas y rompecabezas, pedazos de sí mismas.


nos vemos en agosto, parece cuento de no acabar, pero tengo la sensación que será así: pronto. aún me quedan unas cosillas qué hacer por acá y podría inventar más pero seguro el tiempo no alcanzaría, nunca alcanza, y los pueblitos pequeños me guiñan el ojo y otra yo se despide más flaca, el cabello largo, las arrugas marcadas, sonriente, muy sonriente, con toda la prole a un lado desde el umbral de la casa de adobe cerca de un río limpio, Chollay, a punto de ser enturbiado con venenos, pero yo sonrío desde el umbral porque eso aún no sucede y acabamos de salir a mirar los petroglifos, como quien va al museo.

Nunca he llevado velo, no sé si lo llevaría.Si me extraviara ahora llevaría un pañuelo en la cabeza anudado al cuello

5 jul. 2006

rojo

el sillón de terciopelo que despierta fantasías, las ganas de ser fotografiada en él llevando sólo ropa interior negra, el vino que alguien derrama en el mantel de la amiga cumpleañera, las frambuesas en la torta de panqueques con chocolate que picoteamos una y otra vez producto del bajón de hambre -está rica la torta digo, usted está rica mi amor responde un tipo pasado en copas mientras rodea mi cintura-, paquita la del barrio canta algo así como "en la cama eres un fiasco" y el sillón sigue ahí como un guiño.

1 jul. 2006

beautiful eyesore

el inglés parece más preciso y sintético a lo hora de definir la voracidad inmobiliaria de esta nueva urbe que se reconstruye sobre el saqueo a nuestros recursos naturales; devastación perpetrada justamente en ese idioma. aquí los ghettos son de carácter económico: barrios para ricos, otros para pobres. la televisión incita al consumo -pero sólo algunos pueden consumir-. noticias alarmantes sobre un supuesto aumento de la delincuencia y de los grupos neonazis. nos quieren dormidos. pronuncio palabras torpemente, para despertar: hermoso dolor de ojos.

20 jun. 2006

secreto

En la lengua su recuerdo, magenta el brillo en los ojos, atesoro las palabras, unas pocas pronunciadas al oído de alguien, las risas, la sed posterior, las ligas protegiendo las piernas de la brisa otoñal después al regresar a casa.

Viu manent, Carmenere 2005.

18 jun. 2006

disparos ciegos

manos en los bolsillos, el cuello del abrigo levantado, camino por el barrio Lastarria, el malhumor se disipa con el aire nocturno. los teléfonos de los amigos con que había acordado citas no responden; figuro sola, vagando, extrañamente disfruto de esa libertad. toco un timbre. "llegas justo para jugar conmigo", dice la fotógrafa. su nuevo pasatiempo consiste en imitar las fotos de un calendario tomadas por ciegos que pintan con luz los rostros de sus modelos. a oscuras L me ilumina con el destello azul de su celular, con los chispazos del encendedor, y dispara.
me quedo dormida en medio de una peli de Woody Allen, historias cortas referentes al sexo. un señor que en la casa de sus consuegros va al baño y no encuentra nada mejor que disfrazarse de mujer y escapar por la ventana provocando un enredo mayor. o un doctor que atiende a un hombre enamorado de su oveja, debe averiguar la repetina indiferencia del animal para lo que determina llevársela a un hotel, pedir champagne y pasar la mejor noche de su vida. mi sueño podría ser otra escena de la película, pero no lo describiré. al otro día el malhumor vuelve y se va, como los destellos de luz.

Foto: Lolita Durán


17 jun. 2006

stella díaz varín

los poetas no oficiales mueren pobres, sin jubilación ni isapre, pero tienen al menos un lugar en que los velan, con flores de verdad y en el que son homenajeados como se lo merecen (a veces alguno de los asistentes se adueña de sus despojos reconocidos en forma tardía como piedras preciosas, pero ese es caldo de otro guiso). volví a pisar la SECH sólo para despedirla, aunque ella tal vez ni se enterara que la conocí y la ayudé a subir a una tarima en una de las primeras ferias de la cultura. la parte dedicada a la literatura, era eso, una tarima, donde fulano, mengano y zutano podían subirse a leer patrañas. Stella llevaba ese día el taco de su zapato quebrado, pero eso no fue impedimento; lo único que quería era leer, la ayudamos a subir, pese a la oposición de algunos pedrojuanydiego. su voz aguardentosa los enmudeció de inmediato, creo que fue la única poeta que leyó ese día en la feria populista.
acudí a la sociedad de escritores de chile de incógnita, a lo que ayudó mi cabello corto, vi una vez más los rostros de tanto poeta muerto en blanco y negro, la Mistral reinando en el recinto. alguien dijo Stella, estrella, extragaláctica y una sarta de palabras que se dicen en los ritos funestos; una voz más inteligente que las otras -femenina por cierto- dijo que la poeta fue la Mistral oscura, algo así como su reverso. "la vieja murió con las botas puestas", susurró a mi oído una amiga que era su vecina, y a la que solía pedirle de vez en cuando un pucho, "la última vez la vi tomándose un copete en el parque", recordó.
extrañamenta la antigua casona me pareció más viva que en otras ocasiones en que semejaba un mausoleo de las bellas letras. habrá sido por tanta gente leyendo versos de Los dones previsibles, o por las palabras sin tanto bombo ni platillo, sentidas, reales, o por la ausencia de la farándula literaria -que se agradece, aunque por ahí deambulaba algo extraviada A. Costamagna- y la presencia de tanto poeta joven que solía sentarse con Stella a compartir versos, vino y puchos en un banco del parque en la villa Los Jardines, el salón en que los recibía. al salir uno de ellos alcanzó a reconocerme.

12 jun. 2006

retratos


era algo apretado en el cuerpo, un pequeño acto interno de obediencia al rol familiar, el de siempre, aprendido y autoimpuesto, largo, como la convivencia de años y por lo mismo tan difícil de sacárselo de encima.

una foto a la que era preciso cortar pedazos y recomponer para volver a armar el álbum de una forma más libertadora.

6 jun. 2006

mil y una noches

ahora que ya no está para contarme sus historias, disfruto cada noche de mi herencia, un libro de tapas rojas en que los relatos se tejen unos con otros, interminables. entonces en sueños vuelvo a ser la pequeña niña acunada por su voz que solía llevarme hacia un mundo extraordinario. esa voz que aún en el lecho de muerte cantó por última vez ayayayay canta y no llores sólo para darme ánimo.

2 jun. 2006

secundarios

por estos días he debido reprimir la tentación de pasear mi anatomía ajustada en un uniforme escolar -y eso que nunca gusté de tal indumentaria- para correr junto a los estudiantes, ocupar la Alameda, enarbolar pancartas, compartir un pan partido en seis pedazos, corear consignas, exigir un cambio radical y por la noche dormir todos juntos en el suelo de las escuelas tomadas.

30 may. 2006

anotaciones

lo más importante de todo es que, al parecer, el libro no ha terminado.

28 may. 2006

ritos funestos

la corbata roja anudada a su cuello que nunca aceptó amarras.
en la iglesia sólo pensaba en su risa desenfadada, en su humor negro, el mismo con el que preguntó si el pasillo del hospital por el que transitábamos hacia la sala de operaciones era el túnel de la muerte, el mismo con que nos cantó las últimas canciones de su repertorio en el ascensor rumbo al pabellón; pensé en su risa y por eso no importó que el sacerdote apenas lo mencionara, ni dijera nada de sus 91 años de vida, de su paso por el campo de concentración en Chacabuco al que llegué a visitarlo en brazos de mi madre -hazaña con que me lo gané para siempre sin tener arte ni parte-, del tren que tomó en el pueblo sureño con un boleto en el bolsillo y la instrucción de no perderse para venir a la capital como estudiante pobre y esforzado del internado Barros Arana primero, de la escuela de ingeniería de la Universidad de Chile después, de sus flirteos con los números primos, de sus estudios sobre aguas subterráneas, de su suerte envidiable que lo llevó a ganar la polla y que aún alcanzaba para obtener premios más módicos como los billetes pegados en el cajero -la misma suerte que le pedí heredar-, de sus amigos bohemios escritores, científicos y artistas, de su pasión por el Quijote, Las mil y una noches, por el vino tinto, Bach y la música clásica que aprendió a leer y a tocar en flauta traversa, y que nunca escuché porque mi héroe de infancia había perdido los dientes y ya no podía interpretar sus melodías favoritas, sólo esucharlas incansablamente y a todo volumen; sí, seguro él se hubiera reído de ese ritual insulso y tan ajeno, él, que no creía pero a veces un poco, influido por mi abuela y por la manda que le dejó encargada antes de morir, entonces tenía que llegar cada jueves hasta el centro de Santiago y prender velas a la virgen de Pompeya, la misma a la que yo igualmente pagana le pedí por su salud un jueves cuando ya era tarde y un mundo comenzaba a desvanecerse para mí, el de las historias que anoté en un cuadernito verde, de personajes excéntricos como la tía Doralisa que había heredado una fábrica de pasteles y llegó a pesar mucho más de 100 kilos por comérselos todos y ya no cabía en ningún coche tirado por caballos, entonces debía desplazarse caminando con una empleada que le llevaba una silla para que parara a descansar, el de su amigo Marcialito ahogado en el río Llollelhue donde era tan grato nadar, el del Chalila compañero de primaria, estudiante aventajado y pobre al que mi abuelo envidiaba por andar descalzo y trató de imitarlo pero le dolieron los pies, el de su abuela Carolina Smith que le dio el toque inglés a su familia. historias que prometo contar después como quien entrega un tesoro.

22 may. 2006

U.C.I.

le digo despacito al oído que nunca lo olvidaré, que el caballo Alazán que tenía cuando niño en Paillaco lo espera, que quién me llamara ahora mi pequeña niña, derramo una lágrima sobre su mano hinchada, el respirador artificial apenas permite darle un beso en la mejilla, decirle adiós.

17 may. 2006

silogismos

que a final de mes las visitas -1.822 en casi cinco meses- superen la cantidad de pesos gastados duranté mi estadía en el país -1.850 dólares en casi seis meses.

alguien me suma
yo falto

señal

lágrimas sobre el piso del baño al interior de la sala común en el hospital en que internamos al abuelo.

15 may. 2006

como en un relato de Bowles

sueño que cruzo la frontera norteamericana, mi pasaporte presenta problemas pero no lo notan. subo al tren, viajo cómodamente sin pagar. el equipaje es abultado, con él desciendo en una ciudad desconocida y la felicidad de saberme lanzada al azar. aún así despierto sudando.

7 may. 2006

parir

una amiga francesa tenía un problema con el verbo parar, conduciendo rumbo a España solía preguntarnos, ¿parimos aquí?
por estos días cualquier plan se desarma, decido parar. Respirar profundo, olvidar la neurosis, la plata, el viaje, las aprensiones respecto a la casa de mis viejos donde hace rato no debería vivir, relajar los músculos, palpar mi panza. Es el mes número 9, el cuerpo pide expulsar el manuscrito, darlo a luz.


3 may. 2006

Re: 55 días después

De:
"Malinalli Alcázar"


Mera suposición.
Si tu destino está del otro lado rompe el espejo
Si tu destino está de este lado volverás
y habrá desaparecido una barrera.

Alina Reyes <reyesalina@yahoo.com> wrote
Subject: Re: hospitales
Date: Wed, 8 Mar 2006 16:42:06 -0600 (CST)


sí, ya me había llegado, pero cómo es eso de que te fracturaron la
nariz?
revisando nuestra correspondencia me doy cuenta que cometí un error: los hechos del virreyes no ocurrieron en marzo del 2004, sino en febrero.
eso es por el momento

te mando una anotación

MIEDO DE MIRARME DEL OTRO LADO DEL ESPEJO
Y QUEDAR AHÍ

2 may. 2006

fireland

hago lo que puedo por convertirme en reportera de aventuras, de pronto descubro que han pasado casi cinco meses y no he ordenado mis libros ni arreglé el aparato para escuchar música, mis reacciones son lentas y suelo quedar en silencio largo rato pensando en el manuscrito que aún sigo sin imprimir, en las salidas nocturnas que a ratos evito, en la soledad que busco; hago lo que puedo y me vuelvo nómada, mis asentamientos son temporales, las pertenencias se dispersan al igual que los textos, una por aquí otra por allá, la lista de objetos perdidos es larga, las posesiones son efímeras, las palabras se mastican largo en la boca y al escupirse rara vez se pronuncian como deberían, el cuerpo se ensancha con la comida casera, con la incertidumbre cotidiana, pero me rebelo y trato de moldearlo a fuerza de una disciplina inventada, cuatro pasos pa delante dos pa atrás, las fotos que tomo se borronean, las anotaciones sufren el mismo destino de las cosas, en un cuaderno, en otro; la lista de amigos sin llamar también es larga, pero no puedo evitarlo, es mi naturaleza perder el tiempo, dejarlo ir en proyectos inútiles como tomar un barco por el que jamás podría pagar y cruzar tierra del fuego hasta el cabo de hornos sólo para observar a través de la ventana el cielo, las nubes, el mar, las huellas.

ya no arden sus fogatas ni se divisan las canoas en que solían desplazarse. quedan las conchas que no arrojaban al mar por no atraer malos augurios, acumuladas en la orilla de Wulaia, bahía bonita en lengua yámana, un lenguaje que ya no se pronuncia. el cuadrado en la tierra donde alguna vez levantaron viviendas transitorias que armaban y desarmaban antes de embarcarse otra vez por los canales e islas. a veces pintaban sus rostros en señal de duelo, matrimonio o iniciación. rosa yagán fue la última iniciada de su raza, después se fueron apagando una a una las efímeras fogatas. yo pisé sobre sus huellas tan frágiles como las mías.

21 abr. 2006

gimnasia facial

La muchacha abre la boca, gesticula aeiou aeiou aeiou, arruga veinte veces el entrecejo en el que comienzan a delinearse las primeras arrugas y ella que no quiere parecer enojada contrae y relaja todo el rostro, levanta las cejas arriba abajo arriba, cruza la calle con el sabor de la incertidumbre por trasladarse de aquí para allá sin un lugar fijo, ¿y si se quedara, y si eligiera otro lugar del mapa? En el momento en que abre la boca para el último ejercicio aeiou piensa en lo ridículo que sería si alguien la atropellara en Santiago justo cuando algo le dice nueva york

7 abr. 2006

espejos

mi cuerpo se fragmenta como en un puzzle

31 mar. 2006

zodíaco

nuevo mensaje de la lectora secreta:

Malinalli Alcázar escribió:
ignoro el dia, soló se que eres aries.te mando un fuerte abrazo.

25 mar. 2006

33

hoy quisiera por fin aprender el truco; releer aquel poema de Borges "cuarenta naipes quieren desplazar la vida", -creo que comienza así; jugar a las cartas con un lector anónimo para intercambiar un instante nuestras biografías. cualquier cosa que me permitiera estar en dos lugares a la vez.

19 mar. 2006

cambio de hábito

no besar a hombres desconocidos que encuentras en la calle; evitar esa atracción malsana hacia tipos con los que no podrás conversar después del sexo, ese interés de antropóloga urbana ; contar hasta diez antes de responder sus mensajes en portugués porque ya le diste tu fono y ya lo besaste pese a lo ridículo de la escena de citarse en una plaza de niños jugando y él vestido con camiseta verde y amarilla reconocible desde lejos, y su historia de inmigrante trabajador nocturno sin amigos y sin fiesta y más o menos evangélico y tú mirando el reloj y mintiendo tengo algo que hacer y él insistiendo te acompaño y la luz de la tarde lo hizo parecer atractivo más las canciones de roberto carlos en su lengua materna; pero no, ya no estabas para contarte esos cuentos a ti misma.

16 mar. 2006

sed

el placer de encontrar otros dedos -de preferencia masculinos- recorriendo el mismo mapa para señalar un punto cualquiera. hasta hoy Timbuktú para mí era una región remota y casi mítica asignada a ese nombre. cuando murió Ali Farka Toure supe que aquella era su ciudad de origen, entonces mi imaginación urdió una nueva trampa.

en el cuarto de baño

Arturo Belano me escribe y quedo temblando. Ya casi no tengo palabras; llegará el día en que sean sólo interjecciones, onomatopeyas, breves zumbidos o gestos a los que interrogar.

8 mar. 2006

autorretrato

MIEDO DE MIRARME DEL OTRO LADO DEL ESPEJO
Y QUEDAR AHÍ

7 mar. 2006

París-Texas

alguien que se pierde. alguien que ama los mapas suficiente como para enseñarlos más de tres veces en la película. alguien que busca a otro, desaparecido. la filmografía de Wim Wenders. la vida de varios. el manuscrito con el que me desplazo. todo lo que tengo. algunas cosas más.

14 feb. 2006

al ritmo de la noche

Booklyn.-
el sábado que volví un hombre canoso ponía en orden la barra. No te había visto antes, dije. Estaba en el hospital, respondió. ¿Y qué haces aquí? Soy el que limpia los baños, pero esta noche seré tu ayudante. Le di las gracias. Al ofrecer un vaso para sus propinas explicó que él no las recibiría. Pregunté si era el dueño. Respondió que sí, que había comido en los mejores restoranes y dormido en los mejores puentes del mundo, que había estado en la calle, que había tenido necesidades, que fue reportero de El Sol de México antes mucho antes de imaginarse poniendo un bar de ficheras, que respetaba a todo el mundo por igual, sin importar cuánto ganaban o a qué se dedicaran, que por eso prefería presentarse como el más humilde.

13 feb. 2006

identidades

Hay días en que comienzo abriendo mi correo usual, otros en que prefiero hacerlo con mi otra identidad sólo para descubrir la propia torpeza el intentar separar un nombre del otro.

Malinalli Alcázar escribió:

Me da mucho gusto saber que te encuentras bien y que ya puedes caminar. Gracias por el abrazo, también te mando uno fuerte. Ah, pues lo de tu nombre lo investigué, estaba muy intrigada por saber quién era la chica que había escrito “a la manera de un crucigrama”, entonces busqué en la red. Y supe que no eras la escritora erótica francesa. Y me intrigué aún más. Entonces con lo que escribió Rafael de que eras chilena y también tú me escribiste y firmaste con tu nombre. Y así fue, ¿qué te parece? Sólo por curiosidad en cuanto al comportamiento humano: ¿tú no estabas ansiosa por saber quién era yo? Gracias por escribirme. Por cierto ya recupere lo que había escrito para ti, pero el archivo tiene un virus que se llama darvy o algo así, entonces cuando lo recibas te recomiendo tomar tus precauciones para abrirlo.

Malinalli Alcazar.

6 feb. 2006

pan con mantequilla

Para ir al baño no encuentra mejor cosa que ponerse las sandalias del roommate español, super respetuoso en lo que a propiedad privada se refiere (cada vez que le saqué un chocolate o un pan me sentí ridículamente avergonzada). En la ducha intento explicárselo mientras aplica a su cuerpo el gel de baño made in Spain. “Eso no es mío”, le digo. “Ah, por eso no me gusta tener roommates, en mi casa todo es para usarlo, en África todo es de todos”. Le recuerdo que sí tiene un roommate. “No, él es mi hermano; es de mi misma tribu”. Por un momento imagino una aldea con chozas de paja, las calles de tierra de una postal tan estereotipada como irreal; el músico africano me ha contado que la suya es una ciudad moderna.
Tum tum tum. Lo conocí tocando el tambor con su propia banda. Música de su país, Mali, que puso a bailar a la concurrencia. Desayunamos juntos. “Hazme un pan con mantequilla”. No, háztelo tú. Andaba algo quemada. Mi lado predilecto a la orilla de la cama resultó ser el que ocupan los hombres para proteger a la hembra. Como estábamos en mi casa no insistió.
Cuando le di un masaje lo alabó en forma inusual “eres una buena mujer, pareces africana”. ¿Y ellos no hacen masajes?, pregunté. “A veces, pero ellas siempre”. Debo decir que al menos tuve ese privilegio. Increíbles masajes que Baye Kouyate aprendió de su abuela.
“Eres buena”, solía repetir el músico, a pesar mis exabruptos. “Irás a Mali?”, preguntó ese último día. Pero sería muy distinta a las demás, respondí, y con aires de diva o heroína procedí a jactarme por haber llegado a la ciudad un año antes “¡con sólo 600 dólares en el bolsillo!”. “¿Sabes? -dijo él- cuando yo vine aquí no tenía nada, ni siquiera un dólar”. Con los ojos abiertos y un poco de culpa pregunté cómo hizo. “Esperé a que mi hermano viniera por mí al aeropuerto”. Al poco tiempo encontró su trabajo actual. Tragué saliva antes de aventurarme a indagar cuánto gana en la cocina del mismo bar en el que a veces toca. 300 a la semana, “la cuarta parte del salario se lo envío a mi madre para que toda la familia viva un mes...”
Intentaba explicarle que no tengo pan y que mejor fuera a comprar, pero en fin, nos comemos el de mis roommates. Dentro de tres días dejaré New York y entonces ya no importará.

corte y confección

elegir arbitrariamente un pedazo de texto, colocarlo junto a otros mezclando fechas y lugares, ordenar y desordenar tanto el itinerario hasta que lector y autor dejen de saber a ciencia cierta si esto o aquello ocurrió antes o después, si fue cierto lo que motivó tal personaje o si siempre hubo un poquitín de ficción, una pizca de incertidumbre, otra de ironía, unas gotas de escepticismo.

1 feb. 2006

al ritmo de la noche

es el nombre de un bar de mexicanos a la vuelta de la esquina, las chicas se llaman ficheras, los tipos les pagan por bailar, un baile tres dólares, un trago invitado les da una ficha canjeable por otros tres billetes verdes, desde el interior de la barra veo la noche pasar, siento sus pulsaciones. El monitor de televisión a un costado enseña seis recuadros a la vez. En dos se ve el exterior desde distintos ángulos, en otro el baño, la pista de baile, el guarura de proporciones gigantescas tomando cocacola y dándose golpecitos en la palma de la mano con el arma: una barra de metal, que en sus palabras “puede matar a cualquiera”. Pero no ha matado a nadie al parecer. El rumor de mis vecinos chilenos de un tipo que habría sido asesinado no responde a esa locación, sino a otro bar aún más decadente llamado Paraíso del encuentro. En el mío no se ven drogas, sólo hombres ebrios, cansados y tristes, alguno un poco violento o despectivo me llama con un chasquear de dedos. En la pantalla de tv aparezco sentada con cara de espía, bailando rancheras con la chica americana que también sirve los tragos, o intentando arrebatar un billete de manos de un cliente borracho que se niega a pagar. El rimo de la noche que persigo no es el golpeteo de las teclas, sino la articulación de las palabras, su sonido incesante. Al terminar ponemos en orden la barra, mientras la fila interminable de mujeres espera su turno para estirar la palma de la mano frente a la caja registradora y recibir el pago por cada trago invitado, por cada baile; si a alguna le habrán pagado aparte el beso en el cuello, el baile más apretado o el manoseo, eso no lo sabremos. A la chica americana la vino a buscar su novio, un joven mexicano con algo de oro en los dientes, al que vi besar a una de las ficheras en la mejilla mientras la bartender se agachaba, recibir un billete de la propina de su pareja para tomar más chela, irse borracho golpeando los postes a la salida, mientras yo le decía a la desafortunada novia que el tipo se parece a los clientes. Decidí ir de anónima para escribir mi reportaje en un arranque de periodismo vivencial, de cualquier manera una buena excusa para ganar los miserables 75 dólares honradamente.

(Brooklyn)

29 ene. 2006

ustedes dirán


estimados:
he estado pensando qué hacer y de momento se me ocurre nada. la alternativa sería seguir recurriendo a fragmentos de mi libro, pero son cosas que ya pasaron y por lo demás no quiero exponerlas por entero en este espacio. otra posibilidad es desgastarlos a ustedes describiendo detalles inútiles de mi vida cotidiana, cansarlos hasta que me olviden o los olvide yo. A menos que...

27 ene. 2006

en el país de...

A veces pienso que todo esto lo hago sólo para impresionar a mis amigos, para que se pregunten y ahora qué se le ocurrirá, para contarles una historia y contármela a mí, citarlos en un parque que se convierte en página, dibujar con la mano y los ojos entrecerrados el perfil de la sombra que se convierte en tinta, hurgarme en los bolsillos y sacar espacios en blanco, repitiendo el gesto de sorpresa del mago ante el sombrero.

24 ene. 2006

secreto

tal como le ocurre a joseph mitchell en El secreto de joe gould*, pierdo interés en los personajes tras completar la imagen de sus historias. aunque pensándolo bien a ratos me siento más identificada con el vagabundo, mendigo, escritor, protagonista del libro. con su proyecto imposible de escribir que capta la atención del reportero gringo en las calles neoyorquinas de los 40 y 50, a quien le revela las historias de los personajes que escuchó sin lograr llevarlas al papel.

*libro de Joseph Mitchell en que juntó dos perfiles del personaje en cuestión publicados con más de veinte años de diferencia

22 ene. 2006

black out

New York.-
El aire de la noche está caliente. Sentados alrededor de una mesa sobre la que alguien pone el tema de las borracheras, como si pusiera la primera pieza de un rompecabezas. La mesera venezolana confiesa que a veces el ron la impulsaba a fajarse a golpes. Habla de los black out. Me parece una hermosa forma de referirse a esos momentos que los presentes no han vivido. Sólo el pintor a los 17 años; se quedó dormido afuera de su casa, a la vista de todo el vecindario. Y yo. Alguien dice que tal vez es cómodo decir no me acuerdo, ¿qué pasó? Lo peor es despertar en el lugar dónde no tenías que despertar, prosigue la chica. Lo peor es intentar reconstruir la noche anterior con los pedazos que se tienen, digo, porque siempre son más las piezas que faltan. Mejor dejar el recuerdo así, borroso, creo que dice ella.

17 ene. 2006

rabietario*

El lenguaje es una trampa.
Tras recibir el mail de una amiga decido borrar de mi vocabulario y del texto Dirty minds el adjetivo "de color".

From: Nicole Delgado"
A mí me gusta decir "negro". Tienes razón que decir "african-american" es bullshit. Sobre todo cuando muchos de los negros aquí tienen un trasfondo étnico/cultural/nacional que no es ni siquiera homogéneo. Creo que lo que me llamó la atención no fue eso, sino la frase "de color", ambigua y ciega. Una la repite porque es casi estándar, pero siempre me ha parecido una trampa precisamente por lo que tú dices de que una también asume un color al hablar del otro. Hasta donde yo sé, no hay razas transparentes.


On 1/17/06, Alina Reyes wrote:
Quizás esta sea una nueva forma de comunicarnos. También te extraño. Y sí, tal vez asumo un color al hablar de los otros pero ¿cómo describir a las personas distintas a uno? Sigo prefiriendo decir negro a afroamericano, porque tras la segunda palabra sospecho otra discriminación encubierta.

*así se llama el blog de la amiga puertorriqueña (ver en links)

16 ene. 2006

dirty minds

En el cuarto que imitaba una sala de tortura encontré nuevamente a mi amigo, ahora vestido. Conversaba con una chica y su novio, asiduos a estos eventos. “We are dirty minds”, dijo ella a modo de explicación. T preguntó si se querían. Claro, nos amamos, es sólo que tenemos fantasías con otros y las saciamos aquí.

Seguí paseándome con mi vaso de agua. Entre los culos, tetas y falos distinguí a una pareja formada por una mujer y un hombre negros que sin mucha energía comenzaban a follar en un sillón. El tipo despertó mi curiosidad. Más tarde lo vi penetrar por atrás y en forma vigorosa a una chica oriental, a la que arrancó aullidos que consiguieron entibiarme. Los seguí desde una banca. La chica bastante mareada comenzó a buscar sus pertenencias. El acompañante proseguía arrancando nuevos gritos a una rubia con las tetas operadas, a la que daba vigorosas palmadas en el culo mientras se la metía. Al parecer el sexo anal era su preferido.

T se presentó de improviso. Le comenté que parecía como si todos quisieran ligarse a cualquiera antes que a sus verdaderas parejas. Nadie me atrae, dije, sólo aquel tipo de enfrente. Mi amigo fue a decírselo mientras él se secaba el sudor con una toalla preparándose para un nuevo round. Me encaró y preguntó si quería tocarlo. De pronto me vi a mí misma acariciándole un miembro oscuro e inmenso a la vista de T. Mi problema, le dije al semental, es que no quiero estar con todos ni menos que tu esposa me meta mano. Podríamos ir a un rincón, sugerí. Yo te buscaré, prometió y regresó a sus ocupaciones.

Cada vez que se oyeron gritos femeninos seguí el rastro entre los laberintos. Invariablemente lo vi penetrar a una rubia o morena en cuatro patas, provocando mi envidia. Los cuerpos femeninos y masculinos se enlazaban como en una cadena mientras alrededor los curiosos de pie y con sus tragos comentábamos las proezas de los actores reales y sin ningún pago más que el placer. Sin duda el rey de la noche era él. Las chicas hacían cola en la cama esperando que se las tirara.

Mirando uno podía aprender nuevas técnicas. Un tipo mayor acompañado de una mujer más joven, ambos vestidos, se acercó y me tocó el culo, respetuosamente. Riendo le dije que no era mi tipo. Confesó ni él ni su chica habían follado, que no conseguían soltarse, especialmente ella. Olvidando la vergüenza T se bajó los pantalones y me dio la espalda para integrarse al grupo. Pidió un preservativo que corrí a buscar. Cuando terminó con esa chica le ayudé a elegir entre el mar de culos. Casi se equivoca con un trasero masculino. Lo vi intentar penetrar a una tipa que le dijo no, es la tercera vez que te lo repito. Una voz preguntó qué tal la fiesta. Era el chico de la puerta, esta vez sin peluca. Bien, dije, sólo estoy mirando, y ¿tú? Yo también, nunca he participado en dos años aquí. Por él supe que los trabajadores tenían la libertad de elegir si se incorporaban o no. Pero a mí no me gustan las mujeres tan fáciles, explicó. Nos sentamos un momento en un sillón de cuero. El sonido de fondo era un jadeo colectivo. ¿Sabes?, dijo, si tuviera que besar a alguien de toda la fiesta te elegiría a ti. ¿Por qué? Tus ojos, dijo, clavándome otra vez los suyos, intensamente grises. Estuve a punto de besarlo, pero la escena era demasiado romántica.

14 ene. 2006

omens/augurios

en el desvarío que ofrece el dolor recordé que había dado de fumar al ekeko solamente una jalada de cigarro y tuve que apagarlo para salir a la cena de año nuevo con una desazón. al otro día le prendí el resto del cigarrillo, miré sus pies quebrados por descuido poco antes de mi regreso al país. no eran los pies, para ser exactos se trataba de sus dedos.

9 ene. 2006

rojo

la camilla en que permanezco sentada el primer día del año. las uñas de las manos pintadas para la ocasión. la carne viva en el dedo gordo del pie. la blusa de terciopelo algo provocativa para estos ambientes. los rastros en la uña perdida a las 8 de la mañana cuando el parlante le cayó desde lo alto de una repisa después de rebotar en la cabeza del dueño de casa. las manchas en la ropa, zapatos y suelo. las camillas en que padecen el hombre asaltado con cuchillo al que robaron calzado y billetera dado su estado de ebriedad y el chico que se agarró a mocha*, a quien vi cómo le cosían la cabeza y que me dio la mano para que yo no llorara. el olor a sangre entremezclada con agua oxigenada que invade la posta este 1 de enero y del que se quejó la enfermera, mientras el doctor bromeaba con su colega que le cambiaría el paciente asaltado por otro. El brevaje en el vaso del chico que dijo “te amo por tu crónica” y al que respondí que su confesión era un regalo de año nuevo. “te diré algo un poco ególatra -prosiguió- escribes tan bien como yo”. tras plantarme unos besos ebrios lo dejé para ir al baño; más tarde se le vería a través de la ventana besándose con otra chica, la tercera de la noche. la gota en el piso, único rastro que dejé en la escena del crimen antes de huir a la Posta 3.

*mocha: pelea o riña en coa chileno

4 ene. 2006

swingers

“así que se sentó a beber su té, sintiendo que aquello que veía y escuchaba alrededor no estaba sucediendo realmente, o si sucedía, ella no estaba ahí del todo”
(Paul Bowles,
The sheltering sky)

Al recordarlo era como un sueño o una película. Para ser franca así había sido toda la estadía en aquella ciudad signada por los rascacielos. Sobre todo esa noche. La invitación misteriosa del amigo que pidió mantener su identidad en secreto. Varias veces se había jactado de asistir a orgías, historias que oí como quien ve un filme, sin dudar ni creer, embelesada en la narración, en su ritmo agitado. Hasta que recibí la invitación.
Fue poco antes de marcharme, como una despedida para que no olvidara lo que otro hombre dijo en otra fiesta muy distinta “Nueva York nunca se repite”. Dejarse extraviar en sus calles era como apretar el control remoto para sintonizar fragmentos de programas disímiles que nunca verías por completo. Pero yo era una voyeur cada vez más asumida y me conformaba con eso: una imagen, el esbozo de un relato, la intimidad de otros entrevista al menos un instante.
Todo es muy respetuoso, prometió el amigo, no tienes que hacer nada que no quieras, nadie va a molestarte y puedes emprender retirada cuando desees. Acepté. Hacía frío en la 33 con 5a Avenida, donde nos encontramos. Como venía de otro sitio no tuve tiempo de cambiarme. Zapatillas, chaqueta y jeans; lo único que enseñaba era un poco de escote. T, sobreestimulado, tardó en dar con la dirección. Adiviné que estas fiestas lo ponían nervioso.
El edificio no denotaba nada fuera de lo común, al igual que las parejas en la puerta y el ascensor. Dijo que había solicitado mi compañía porque era necesario asistir en pareja, sin embargo, intuí que quería ponerme a prueba. Al principio pensé se trataba de una broma, y que luego nos iríamos a cenar a otro sitio. Pero esto era real, aunque en mis recuerdos permanezca como el resabio de una noche de juerga tras haber ingerido demasiadas drogas o alcohol. En mi caso los nervios o la ansiedad me llevaron a comer en forma compulsiva.
La entrada a la fiesta ascendía a 150 dólares por persona, pero mi amigo le pasó sólo 80 por los dos a un tipo que conocía desde antes. Aunque el apartamento no era muy grande, tenía múltiples recovecos que en el momento propicio acogerían con comodidad a los participantes. Algunos al principio muy tímidos, otros más desinhibidos. Estas fiestas lograban gatillar actitudes inesperadas. También en mí.

tiraderos
T jugaba el papel de un guía turístico algo abyecto. Me condujo por los cuartos enlazados como en un laberinto (uno más en New York), cada uno presidido por camas enormes; verdaderos tiraderos, los definió mi guía. ¿Qué pasa si te veo en acción?, pregunté. Me daría vergüenza, respondió. Propuse evitar acercarme y fui a la barra por un vaso de agua, más pistachos, otro trozo de pastel. Los promotores de la fiesta preparaban un show para abrir el fuego. El hombre de la puerta con la peluca gris cruzó sus profundos ojos del mismo color con los míos.

En el medio de algunas mujeres ligeras de ropa y gente conversando o bebiendo los promotores comenzaron a explicar las reglas del juego, al tiempo que desplegaban un colchón. Regla número uno: todos deben usar preservativo. Los adminículos de látex habían sido dispuestos en cada rincón del recinto. Una chica con cuerpo de quinceañera se tendió de espaldas. Su partner de sexo masculino acercó el miembro a su boca. Otra chica rubia llegó portando un pene de plástico amarrado a la cintura con el que empezó a estimular a su compañera al tiempo que le succionaba las tetas. Ese era el cuadro plástico. El tipo penetró a la mujer delgada, la rubia continuó lamiéndola y luego le introdujo el falso miembro por atrás. En ese momento pidió candidatos que continuaran. Me aburría soberanamente que trataran a los asistentes como niños en una clase de pornografía, dando ideas de cómo follar en grupo.

Dos hombres bastante poco agraciados se bajaron los pantalones. Los tipos no lograban la erección por lo que recibieron ayuda, luego se turnaron para penetrar a la chica, que se comportaba como si estuviera en el gimnasio. Casi ni alcancé a pensar en la falta de emoción de la escena cuando las ropas de la concurrencia desaparecieron para descubrir cuerpos envejecidos, entrados en carnes o en el caso de las mujeres, con algunas cirugías, sobre todo en los pechos. Un hombre fue por su plato, su estatura era escasa, vestía calcetines y zapatos. No pude evitar mirarle un miembro minúsculo colgando de unos gemelos excedidos en tamaño. Imaginé una película de Jodorowsky. Nadie lograba llamar mi atención. Esquivando a las parejas que se metían mano logré sentarme un momento. Un tipo se acercó. You want to try me?, preguntó. No, I came only to watch. Todo muy respetuoso, tal como mi amigo había advertido. Lo divisé de espaldas y arrodillado frente a un grupo desnudo. Desde mi palco podía ver la mitad de su cuerpo. Nos hicimos señas riendo. Salí a dar una vuelta por las habitaciones.