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29 oct. 2005

nuevo aviso

La ciudad dice hasta pronto y casi no hay tiempo de disfrutarla. Si no escribo me descompenso y si lo hago debo enfrentar un cuadro de ansiedad, para evitarlo ataco el refrigerador o lo que tenga en frente, aunque sea el editor de un periódico. ME PARECE POCO SERIO QUE NO HAYAS LEÍDO MI ARTÍCULO Y RECLAMES POR LAS FOTOS, le digo, casi a punto de llorar, porque en una semana más me llegará la regla. Luego las lágrimas caen frente al alumno de español que en realidad es mi profesor de inglés, y con quien nos contamos secretos de vida. También me angustió un poco la cita con el periodista exitoso, más encima cuando lo empezaba a encontrar interesante él se daba vuelta a mirar insistentemente a una chica. No dije nada, para qué. Se disculpó explicando que era igualita a una amiga suya. Claro, eso debe ser. Parece que hay fiesta en mi casa, le dije en venganza, pero prefiero no invitarte porque quiero dormir. Ah, no, dijo, si hay fiesta debes invitarme, yo duermo en el sillón. Llamé por teléfono y anunciaron que comenzaría como en dos horas más y ya eran las 2 de la madrugada. Ni modo, para otra vez será. Lo dejé con cara de aturdido en la esquina de Bedford y Metropolitan. La comida de Halloween y del día de muertos mexicano se me sale por los ojos. Mucha grasa. Prácticamente ya no como ningún animal. ¿Será por eso que llevo casi tres meses sin sexo? Decido ayunar, voy al gimnasio, recuerdo que estamos en guerra, señores, contra la panza, contra los rollos, contra mí misma. El libro se escribe solo, la lectora secreta envía mensajes de aliento. Vuelvo a escribir, rompo el ayuno. Lo que pasa es que no quiero acostarme con alguien por sumar uno más, porque sí, porque hace frío, porque P vino a verme otra vez borracho, no quiero estar con alguien que al otro día no va a llamar, así que abstinencia no más hasta que haya un buen motivo para romperla que tampoco se trata de una manda. Bueno, igual la rompí un poquito con el borrachín venezolano. Pero ahora estoy entretenida en otra cosa. Leo las cartas de los postulantes. Qué interesantes todos ellos y cuán distintos sus perfiles. Diablos!!!! Estoy confundida, con quién debo quedarme? Con alguna de las máquinas, con el chico que no tiene ropa o con la europea misteriosa? Reconozco el impacto al saber que la última postulante resultó ser del mismo sexo que yo. Pero suena dulce y he decidido no discriminar a nadie. Las postulaciones siguen abiertas. Ya lo dije, yo regaré las plantas, haré la comida y colaboraré con la cuentas (tampoco se trata de ser una mantenida). Necesito con urgencia alguien que apague el computador, me quite los lentes, apague la luz a las 2, 4 o 5 de la mañana, y más encima al otro día se levante para ir a trabajar. Es mucho pedir?

7 comentarios:

Anónimo dijo...

el chico que no tiene ropa se ha cruzado ya por tu camino un par de veces pero no lo miraste talvez porque lo que a el menos le preocupa es la ropa

Anónimo dijo...

PD: a el chico que no tiene ropa le gusta trabajar y de seguro te llamara todos los dias si tu quieres, pero si no quieres igual lo va a hacer.

nicolececilia dijo...

me choca un poco cómo decides fragmentar el cuerpo en tus fotos igual que la publicidad ... :S

Alina Reyes dijo...

chico que no tienes ropa, dos preguntas. ¿No te da frío en el invierno? y, ¿seguro que cuando nos cruzamos en el camino no te miré? Ese es el problema, siempre miro hacia el lado equivocado

luisalnesto dijo...

Me he disfrutado mucho estas lecturas que acabo de hacer. Pienso y reflexiono que sera de la cotidianidad de la ciudad que me hizo desnudarme ante estudiantes para ganar dinero. Experiencia. Que me hizo lavar platos arrebatado por horas y luego emborrachado escupiendo las culebras de metal. Lucha voy a ti con mucha sinceridad. Remember Shop Lifting is ilegal baby.

JuanMapu dijo...

mira que creo que puedes pedir mucho más. Lo debes pedir tal vez así tu ni des nada.

El-verdadero-Hidalgo dijo...

Te pasa por vegetariana, chica.