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27 oct. 2006

zapatos de otro

un par de botas adquiridas en forma ilícita, una es 7y1/2, la otra dos números más grande. caminar con ellas bajo la lluvia es un buen ejercicio. cualquiera que haya heredado o recogido calzado lo ha experimentado alguna vez. literalmente esto no es lo mismo que ponerse en los zapatos de otro, sino en los de dos personas distintas; un gesto esquizofrénico, inútil, innecesario. mis zapatillas favoritas con sus suelas gastadas, en las que comenzaba a dibujarse un agujero, quedaron en una caja para botas al interior de la tienda. quién se pondrá ahora en mis zapatos?

1 comentario:

nicolececilia dijo...

esto me da tantna risa alina. me recuerda un cuento que me hizo el viejito del primer piso, del día del apagón en 1977. en el vecindario de bushwick, precisamente en broadway av, todos los locales fueron destrozados por motines de gente hambrienta, que buscaba la mínima oportunidad de robar algo con la suerte de revenderlo y hacerse algunos pesos. un amigo suyo compró una gran caja de zapatillas robadas. según sus cálculos estimados, debía tener por lo menos veinte pares en la caja. la compró por 50 dólares. cuando llegó a su casa, se dio cuenta que todas eran zapatillas para el pie izquierdo...